The Economist habla de la gestión privada de la sanidad sueca

Adrian Wooldridge firma la columna de Schumpeter en cada número de la prestigiosa revista The Economist. Recientemente, Woolridge ha dedicado una pieza a la gestión privada de hospitales públicos en Suecia. Traduzco la misma por su interés.
El Hospital de Saint Goran es una de las glorias del Estado del Bienestar sueco. También es un laboratorio de la aplicación de los principios del sector privado al sector público. El centro está gestionado por una empresa privada, Capio, que pertenece a diferentes fondos de capitales, como Nordic Capital o Apax Partners. Los doctores y enfermeras son empleados de Capio, y reportan a un jefe y a una mesa directiva. Entre ellos hablan con entusiasmo del “modelo de producción al estilo Toyota” o del “desarrollo de la innovación para reducir costes”.
Esta es la Sanidad de la Suecia post-ideológica. Desde el punto de vista del paciente, Saint Goran no es diferente a un hospital público. El tratamiento es gratis, después de un copago de ingreso que es común a todo hospital en Suecia. La mayoría del presupuesto del centro viene del Estado, pero esto se enmarca en una revolución que ha cambiado la relación entre el gobierno y el sector privado. A mediados de los 90, el hospital estaba en peligro de cerrar, pero en 1999, el Consejo del Condado de Estocolmo llegó a un acuerdo con Capio. En 2006, la empresa fue comprada por varias firmas de inversión encabezadas por Nordic Capital. Recientemente, el acuerdo del Hospital de Saint Goran fue renovado hasta 2021.
El centro hospitalario es hoy un templo de la “gestión ligera”, una idea iniciada por Toyota en los 50 que se ha expandido desde la fabricación de coches a los servicios, y desde Japón al resto del mundo. Britta Wallgren, directora ejecutiva del hospital, nunca escuchó el término “gestión ligera” cuando estaba en la escuela de medicina (es anestesista de profesión), pero ahora lo oye todo el tiempo.
Hoy en día, el hospital se organiza en torno a principios como la fluidez y la calidad. Los médicos y enfermeras, que antaño guardaban cierta distancia profesional, se juntan ahora en grupos de trabajo similares, según el doctor Goran Ornung, a los equipos de la Fórmula 1. Si antaño se producía una concentración y un aislamiento en cada campo de especialización médica, hoy todos los profesionales son responsables de proponer mejoras operativas.
La innovación no siempre pasa por grandes desarrollos. Por ejemplo, los equipos decidieron marcar puntos comunes para el depósito de materiales con cinta adhesiva amarilla, para que la maquinaria no se encuentre dispersa. Otro ejemplo algo más sofisticado, el uso de puntos magnéticos para reflejar la evolución de cada paciente, el número de camas libres, etc. Más ejemplos: no hay horas fijas para la concesión de altas médicas, ya que esto “bloquea” aspectos como la salida del centro.
Saint Goran se parece, en cierto sentido, a las aerolíneas de bajo coste. Las habitaciones son grandes (cuatro a seis pacientes, decoración institucional…). El objetivo es darle a los contribuyentes el mayor valor por su dinero. No se busca competir con los hoteles: el objetivo es seguir reduciendo las listas de espera, mejorar las condiciones sanitarias de los pacientes, etc.
El hospital ha ayudado a cambiar la forma en que los suecos reciben servicios sanitarios. Wallgren lo asimila como una liebre que marca el camino para una carrera de perros. Como el equipo humano se siente integrado, y como el equipo directivo promueve esta cultura de esfuerzo colectivo, Saint Goran es una liebre que corre más y que, además, señala cambios profundos.
Y es que Suecia ha ido más allá que cualquier otro país europeo a la hora de asumir que la provisión de servicios públicos no tiene por qué ser gestionada por el Estado. Las empresas privadas gestionan 2 de cada 10 hospitales en Suecia y 3 de cada 10 centros médicos. La gestión ligera obsesiona no solamente al sector privado, sino también al público, consciente de la búsqueda de eficiencia en el uso de los recursos.
Saint Goran también ha sido una liebre para Capio, que ya tiene 11.000 empleados en Europa y atendió a casi 3 millones de pacientes en 2012. Suecia supone el 48% de las ventas del grupo, pero Francia ya es el número 2, con el 38%. La empresa confía en que puede exportar este modelo con éxito. La duración media de la estancia en hospitales suecos es más baja (4,5 días frente a los 5,2 de Francia o los 7,5 de Alemania) y el país tiene menos camas por habitantes (2,8 por cada 1.000 frente a las 6,6 de Francia o las 8,2 de alemania). Pero los suecos viven durante más años.
CAPITALISTAS ENCUBIERTOS
Esparciar la eficiencia no es sencillo, Casi por instinto, los europeos tienden a dudar de las empresas privadas que ganan dinero con la sanidad. Las protestas en Gran Bretaña o incluso en Suecia son recurrentes. El negocio, eso sí, no es necesariamente una maravilla por los inversores, ya que los gobiernos europeos tienen un cuadro fiscal complejo. A las autoridades de Estocolmo les gusta que el sistema permite pedir devoluciones de los subsidios si los proveedores no están a la altura de los resultados esperados.
Es una lástima que aún exista este escepticismo. Las empresas privadas de salud tienen varias ventajas sobre las organizaciones públicas: tienen más incentivos para proporcionar servicios eficientes, ya que retienen como ganancias parte de esos ahorros; son más efectivas a la hora de promover un clima de cambio entre sus empleados; ayudan a difundir nuevas culturas de gestión más allá de las fronteras nacionales… Y es que, aunque Europa esté orgullosa de sus servicios públicos de salud, su sostenibilidad a largo plazo pasará por permitir que más empresas privadas participen en el sector.
ENLACES RELACIONADOS
1. “El mito sueco“.
2. “La sanidad en Holanda y Suecia“.
3. “Mitos y realidades: sobre el estatismo y el liberalismo en Suecia“.
4. “Cómo el capitalismo salvó a Suecia“.
5. “El derrumbe del Estado del Bienestar sueco“.
6. “Sobre el “modelo” sueco“.
7. “Repensando el Estado“.
8. “Thatcherismo a la sueca“.
Cancamusa y “emprendedores”
Marc Vidal habló hace poco en su blog de la inflación del término “emprendedor”. El palabro se ha puesto tan de moda que ya parece significar cualquier cosa. Al respecto, Vidal hace la siguiente reflexión:
“Tenemos asesores de emprendedores que no emprendieron nada, estimuladores del emprendimiento que no estimularían a nadie, dinamizadores de emprendedores totalmente desanimados, aceleradores de startups que no conocen ese pedal, eventos emprendedores que no son más que un bucle con subvenciones bien estructuradas, becas emprendedoras que lavan la conciencia de bancos y organismos públicos, leyes que nunca llegan y que si llegan no serán más que cosmética populista y programas de ayuda que no son más que modalidades sofisticadas y empapeladas en celofán que obligan a endeudarse de una u otra forma previamente.”
A dicho párrafo llegué cortesía de los amigos de Sintetia, que añaden interesantes reflexiones sobre esta cuestión:
“En este largo párrafo describe buena parte del “ecosistema” de personas y organizaciones que han aparecido y actualmente viven del concepto de emprendimiento, con trabajo y actividades supuestamente positivos pero con efectos entre nulos y perniciosos. En dicho ecosistema se cometen una y otra vez los mismos errores: olvidarse de focalizar el proyecto en los ingresos, centrarse en las ayudas en vez de en los clientes, dar cierta imagen en vez de valor al cliente, hacer hincapié en las posibilidades de éxito y obviar el fracaso, ofrecer rebajas de costes que no marcan la diferencia, y olvidan otros como la probabilidad de fracaso (muy mal vista en nuestro país), e incluso omiten la posibilidad de quiebra personal …en resumen, estar MUY lejos de lo que se necesita para emprender. Como bien describía Javier Merino hace unos días, es una suerte de nueva fiebre del oro que va a dejar muchos cadáveres en la cuneta”
“Porque la mayoría de las 100.000 empresas que han cerrado en los últimos años son fracasos de emprendedores, entre los que emprender por dolor (quedarse sin empleo “y no saber qué hacer”), sin la formación adecuada o sin una buena experiencia profesional previa… suele aumentar significativamente la probabilidad de fracasar. Fracaso, por cierto, del que se aprende bastante más que del éxito. Es una nueva versión de lo que Alfredo de Hoces describió hace años como la economía de la cancamusa (la cancamusa es aquello con lo que se distrae la atención del primo al que se va a timar). Un conjunto de personas y actividades probablemente bienintencionadas pero cuya existencia no se justifica por sus resultados… porque quienes están en ellas generalmente no conocen de primera mano aquello a lo que se dedican”
De este tema hablé recientemente con el Profesor Rodríguez Braun. Aquí pueden leer parte de nuestra conversación:
DSC: ¿Por qué hablamos tanto de los emprendedores y la responsabilidad social y tan poco de los empresarios y su función económica?
CRB: Muy interesante esa diferenciación. Todos los políticos están a favor de los emprendedores y de la responsabilidad social… ¿Por qué será? Pues porque el Estado ha detectado que aquí tiene un filón y que, por tanto, debe guiarlo y canalizarlo según sus intereses. Empresarios como los autónomos son potencialmente muy peligrosos para el Estado, pues pagan directamente los impuestos, viven de cerca la coacción, conocen la sobrerregulación… Les duele mucho más el Estado que a los trabajadores asalariados, que permanecen lejos de muchas de estas cargas. Hay que vigilar muy de cerca esta cuestión y reivindicar la figura del empresario clásico, el que se arriesga y gana, el que no depende de subsidios y el que cumple una función social a través de su función económica, que crea riqueza satisfaciendo las necesidades de los demás.
Más sobre la “burbuja del emprendimiento subvencionado“, haciendo click aquí.
La “burbuja” del fútbol español: ¿ajuste duro o pinchazo definitivo?
Los clubs de fútbol deben casi 700 millones a Hacienda y más de 3.600 millones en total. Hay 19 equipos en concurso de acreedores, y cuatro tienen a las Comunidades Autónomas como primer accionista. Es la asfixia del fútbol que retrata el suplemento “Mercados”, del periódico El Mundo, en su edición nº 261.
De los 700 millones de euros que se deben al fisco, un 50% se concentra en tres equipos: Atlético de Madrid, Deportivo y Valencia. Muchas de estas deudas son aplazadas, lo que permite suavizar y retrasar el ajuste. No obstante, la Unión Europea observa con recelo estos procedimientos de Hacienda, identificando “ayudas encubiertas” que van en contra de los estándares comunitarios. Pese a todo, los pagos de los equipos de Primera a Hacienda fueron mayores en 2012 que en 2011, y el aumento de dicha recaudación fue significativo (creció un 54% en apenas un año).
Los equipos de Primera División en concurso de acreedores son Deportivo, Betis, Real Sociedad, Levante, Mallorca, Celta, Rayo Vallecano, Valladolid, Granada, Zaragoza y Málaga. En segunda división encontramos a Recreativo, Sporting, Racing, Murcia, Hércules, Xérez, Las Palmas y Córdoba.
Los derechos de televisión se reparten de forma dispar: Real Madrid y Barcelona suman 319 de los 649 millones negociados para la temporada 2010-2011. Aquel año, la cuota del 25% de los dos grandes contrastaba con el 6,5% del Valencia, el tercer equipo que más dinero se lleva por este concepto.
Ciñéndonos a la temporada 2010-2011, solamente el resultado de explotación de Real Madrid, Barcelona, Valencia y Sporting de Gijón es positivo. Por el contrario, el resto de la Primera está en números rojos, con el Málaga en la peor de las situaciones. Según el Profesor Gay de Liébana, “la deuda de 3.600 millones parece asumible en un negocio que genera ingresos anuales por valor de 2.000 millones… pero si descuentas a Madrid y Barcelona, encuentras que el resto no puede. El fútbol español se está muriendo”.
Especialmente alarmante es el caso de Valencia, donde las ayudas del gobierno autonómico han acabado convirtiéndose en una pesadilla para los contribuyentes. Hoy por hoy, la Generalidad tiene “enganchados” 118 millones en tres clubs: el Valencia, el Hércules y el Levante. Así, la Administración puede acabar convirtiéndose en el gran accionista de tres de los cuatro grandes equipos de la región.
Al hilo de lo que comenta Mercados, cabe señalar que El Confidencial cifra en un 300% el aumento de los salarios del fútbol español en la última década. Semejantes datos evidencian que los años de la burbuja económica también generaron un crecimiento sobredimensionado de este sector, por lo que el fútbol español enfrenta ahora el duro ajuste o el “pinchazo” definitivo.
Pueden saber más sobre la “burbuja del fútbol” haciendo click aquí.
Relación entre libertad económica y educación, pobreza, PIB per cápita y déficit
Cruzando datos del Índice Autonómico de Libertad Económica 2011 con otras variables, José Luis Ricón ha elaborado las siguientes gráficas. En todas ellas comprobamos que existe una interesante relación entre un mayor nivel de libertad económica y un mejor resultado en categorías como la calidad de la educación (medida por el Informe PISA), la ausencia de pobreza (medida por los informes especializados de la EAPN), el PIB per cápita (datos INE) o el déficit público autonómico (datos de Banco de España).

Las pensiones deben bajar entre un 22% y un 45% para ser “sostenibles”
La reforma de sostenibilidad de las pensiones que pondrá en marcha el Gobierno, unida a las modificaciones ya en marcha, tendrá que bajar las prestaciones de jubilación entre un 22% y hasta un 45% de media para evitar la quiebra del sistema. Un documento publicado por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) es meridianamente claro: “En el caso de aplicar factores de sostenibilidad, la reducción en la prestación es considerable”. Aunque también es cierto que la otra cara de la moneda que presenta es mucho peor: el riesgo de quiebra del sistema público de pensiones. “La verdadera alternativa a la reforma gradual actualmente planteada es una reforma traumática y de urgencia en algún momento futuro”, advierte el informe.
El documento de trabajo, firmado por el experto del think tank del Ministerio de Hacienda, Ignacio Moral-Arce, calcula que la aplicación de la reforma del Gobierno de Zapatero provocará una caída del 15% en la prestación en comparación con la pensión que se cobraría si no se hubiera hecho esa reforma. Sin embargo, para garantizar la solvencia del sistema será necesaria una nueva vuelta de tuerca. El descenso de las pensiones será del 22% si se apuesta por un factor de sostenibilidad ligado a la esperanza de vida y de hasta el 45% si la futura pensión se liga a la ratio de dependencia (cotizante/jubilado). La comisión de expertos que ha creado el Gobierno tendrá que opinar sobre los criterios para fijar el factor de sostenibilidad definitivo.
Hagan click aquí para seguir leyendo la noticia en Expansión. Pueden conocer una propuesta alternativa de reforma haciendo click aquí.
Las 30 subidas de impuestos de Mariano Rajoy
En noviembre de 2012, cuando se cumplió el primer año de gobierno de Mariano Rajoy, informé de las 27 subidas de impuestos que había aprobado el Ejecutivo popular. El diario El Mundo ha retomado esta tarea recopilatoria, actualizando ahora el cálculo para que coincida con los 16 primeros meses en el poder del gobierno popular. En total, John Müller ha contabilizado 30 aumentos de la presión fiscal aprobados por el gabinete de Mariano Rajoy.
Como explica Müller, las 30 subidasincluyen cinco revisiones del IRPF, cuatro de Sociedades, tres de los Impuestos Especiales, dos del IVA, dos del IBI, una del Impuesto de Patrimonio y una del marco fiscal vigente para las indemnizaciones a directivos. A esto se unen “doce nuevas figuras tributarias”: ocho para el sector electríco, una para Loterías, una para los depósitos bancarios, otra para hidrocarburos y otra medioambiental. La siguiente infografía del periódico de Unidad Editorial resume el panorama (pueden verla en alta resolución haciendo click aquí).

El gobierno de Mariano Rajoy, a instancias del Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, subió 30 veces los impuestos en sus 16 primeros meses en el poder.
LAS SUBIDAS DEL IRPF Y DEL IMPUESTO DE SOCIEDADES
En menos de año y medio de legislatura, el IRPF ha sido reformado en hasta cuatro ocasiones. Como explica John Müller, “la más importante fue en diciembre de 2011, cuando se aplicó un recargo solidario de hasta siete puntos en el tramo máximo, pero no fue menor la subida de las retenciones a las actividades profesionales –seis puntos, del 15% al 21%–, de julio de 2012, y el cambio en la tributación de las ganancias patrimoniales de menos de un año, aplicado en septiembre –hasta un marginal máximo del 52%–. Por último, también debe contabilizarse la extensión por un año más del «recargo solidario» que anunció Cristóbal Montoro el 26 de abril, vulnerando la promesa de eliminarlo en enero de 2014″.Cabe señalar que este tributo ya había sido revisado al alza en la era Zapatero, cuando se eliminó la devolución automática de 400€ y la subida del IRPF para rentas por encima de los 100.000€.Por otro lado, el Impuesto de Sociedades “ha sido reformado en tres ocasiones”, si bien el gobierno ha anunciado una próxima modificación.
LA NECESIDAD DE UNA REBAJA DE IMPUESTOS
Como ha explicado el periodista Carlos Cuesta, “los españoles sufrimos el quinto IRPF más alto del mundo. Las clases medias, con un tipo del 40%, se encuentran en las posiciones cercanas al liderazgo mundial en esfuerzo fiscal. Y, pese a ello y al ascenso del paro por encima del 27%, el Gobierno decide alargar la subida del principal impuesto al empleo durante, al menos, 2014. El Banco Central Europeo (BCE), Bruselas, The Wall Street Journal o la inmensa mayoría de expertos, le reclaman la rebaja del impuesto. Estudios como el del catedrático José Félix Sanz apuntan a que la última subida del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas ha provocado la pérdida de 337 empleos por día“.
LAFFER 1-0 MONTORO
“¿Tenía razón Laffer con su célebre curva? Es decir, tipos impositivos más elevados conducen de forma inexorable a una pérdida de recaudación. La respuesta a esta pregunta tiene una primera contestación: sí. Al menos, eso es lo que ha sucedido en España en 2012″. Así describe Carlos Sánchez el cuadro recaudatorio resultante de las 30 subidas de impuestos que aprobó el gobierno de Mariano Rajoy a instancias del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
Así explica el periodista económico el nefasto resultado que ha tenido la subida del IRPF, tanto en términos de desempeño económico como en términos de recaudación:
Los datos no dejan lugar a dudas. El año pasado, los ingresos brutos homogéneos por IRPF (excluidas las devoluciones), ascendieron a 82.338 millones de euros, apenas 72 millones más (un 0,1%) que el año anterior. Incluso teniendo en cuenta las devoluciones, el avance fue de apenas 816 millones (hasta los 70.619 millones). Como se ve, muy lejos de los 5.357 millones que, inicialmente, había previsto recaudar el ministro Montoro.
En todo caso, un raquítico avance en términos de recaudación, pese a que el aumento de los tipos marginales (hasta el 52% como mínimo) situó a España España entre los países del mundo con mayores tipos impositivos. Y sin contar el efecto procíclico que ha tenido el incremento del IRPF sobre la recesión: menos consumo y, por ende, más desempleo. De hecho, las retenciones por rentas del trabajo en las pymes -que representan la mayor parte del tejido productivo- cayeron el año pasado un 3,6%, bastante más que la economía en términos reales.
No se trata de un fenómeno aislado en el tiempo. Por el contrario, en lo que va de año 2013 la recaudación del IRPF ha entrado ya en números rojos. El último informe mensual de la Agencia Tributaria muestra que los ingresos del referido gravamen están cayendo un 2,6%. Es decir, que hoy Hacienda recauda menos que hace un año por IRPF. La fiesta de los ingresos ha durado exactamente ocho meses (de mayo de 2012 a enero de 2013). Pero a partir de ahí, los ingresos han caído de forma cada vez más relevante, tanto en términos brutos (sin devoluciones) como netos (incluyéndolas). La Agencia Tributaria ha recaudado por IRPF, en el primer trimestre de este año, 853 millones de euros menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando habían subido ya los impuestos.
