La pinza de la que nadie habla: ONGs subvencionadas apoyando medidas anticapitalistas

Christopher Snowdon es un periodista e investigador británico ligado al Institute of Economic Affairs. En un interesante informe titulado “Sock puppets”, el think tank británico ha tocado un tema “tabú”: la coordinación de activismo político con dinero público. Según el grupo de estudios, “se trata de gobiernos que financian a aquellas organizaciones que le brindan su apoyo”.

Al igual que vemos en España, la entidad con sede en Londres denuncia que “ONGs, fundaciones y otras entidades se reparten miles de millones de euros para este tipo de acciones, no solamente en nuestro país, sino en toda Europa y otros lugares del mundo… Cabe entender esto como algo anti-democrático que además supone un despilfarro de recursos públicos”.

“Muchas de estas instituciones reconocen abiertamente que el reparto de fondos va ligado al apoyo que esperan los gobiernos de esas entidades receptoras de dinero público… Toda organización que recibe financiación de las Administraciones debería quedar sujeta a los mismos requisitos de información que las entidades públicas. Es necesario además que se pongan límites, no puede ser que haya entidades que se nutren principalmente de dinero público”, apunta.

Según Snowdon, “solamente en 2008, el Partido Conservador británico estimó que el gobierno había canalizado 10 millones de libras hacia “lobbys” y grupos que pedían más gasto y más regulaciones. A nivel europeo, el problema se reproduce igualmente. La UE aporta 1.500 millones de euros al año en transferencias directas que se conceden a ONGs, fundaciones y organizaciones similares. El 86% de ese dinero se va a las entidades que tienen una oficina en Bruselas, lo que fomenta el “cabildeo” y la búsqueda de estas rentas en la capital de las instituciones comunitarias. Los estudios de Mackonis y Silenas muestran que los proyectos que se centran en la “creación de riqueza” reciben cinco veces menos que los dedicados a la “redistribución de la riqueza”.  Considerando otro tipo de fondos, subsidios y aportes, el total de ayudas que canaliza la UE cada año llega incluso a 7.500 millones de euros, de acuerdo con los cálculos del think tank New Direction”.

Estas investigaciones ya vienen de lejos. “En los años 80, Lichter y Rothman hicieron una encuesta entre las principales ONGs, grupos de presión, “lobbies” de Washington. Encontraron que Reagan, cuya popularidad era tal que la reelección se daba por sentada, apenas recibía el apoyo del 5% de los dirigentes de estos grupos: Fidel Castro y los Sandinistas, 34% y 50%; de hecho, recordando votos entre 1968 y 1980, apenas el 4% recordaba haber apoyado a un candidato presidencial de la derecha”, apunta el informe.

Pero hay más. Según denuncia Snowdon, “en Gran Bretaña, Fraser Nelson ha apuntado en el Telegraph que “Gordon Brown ha creado una nueva especie de oposición política a través de estas entidades, cuya simbiosis es tal que están ayudando a conformar una eficiente alianza contra el Partido Conservador.  Por ejemplo, en 2012 se dio algo inaudito: ONGs que jamás habían dedicado su trabajo a luchar contra la pobreza en Gran Bretaña lanzaron campañas en esta línea. A la cabeza, Save the Children, cuyo principal responsable fue asesor de Tony Blair y Gordon Brown y cuyo Director de Acción Política había trabajado también en el Ejecutivo británico bajo ambos líderes laboristas”.

Anthony Daniels llama a esta alianza la “pinza de las ONGs y los burócratas”.  Y es que, según el documento del IEA, “en Reino Unido vemos que un cuarto de las 170.000 ONGs del país recibe dinero del Estado, con 27.000 basando el 75% de sus ingresos en este tipo de aportaciones. Entre las grandes, la situación es más acusada: son las entidades medianas y de mayor tamaño las que más dinero se llevan de los presupuestos.

El informe tiene claro que las entidades que solamente reciben fondos privados deberían tener total libertad para defender cualquier tipo de idea o propuesta, si bien cuando se convierten en correa transmisora del gobierno con dinero público, entonces es importante actuar. “Corresponde al gobierno tomar acción. Para empezar, retirar fondos a las organizaciones que desarrollan campañas políticas. En Australia, eso mismo ha hecho Tony Abbott: nada más llegar al poder, retiró todo aporte presupuestario a organizaciones que defendían los postulados del anterior Ejecutivo bajo el paraguas de campañas “medioambientales” o “de salud pública”. De hecho, la Agencia Nacional de Prevención y Salud era una ONG que gastaba 500.000$ australianos pidiendo un impuesto a la comida grasienta“.

El informe identifica una larga lista de ejemplo. “CAFOD, una Agencia para el Desarrollo Exterior, recibe anualmente 9 millones de libras del gobierno y apoya un “impuesto a los ricos”. También en la órbita del asistencialismo religioso está C-Aid, que suma anualmente 12 millones de libras y no duda en oponerse al libre comercio, la competencia tributaria… Otro ejemplo: “Oxfam se opone a la austeridad fiscal y a las rebajas de impuestos. Sistemáticamente llama a aplicar políticas keynesianas y grandes programas de redistribución de la renta. Pues bien, esta ONG se lleva casi 24 millones de libras al año del gobierno británico y en todo el mundo, el 54% de su financiación es pública…”, denuncia el documento.

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