Unas 500 empresas se trasladaron de Cataluña a Madrid entre 2014 y marzo de 2015

Interesante noticia de Expansión sobre el nuevo informe de Axesor dedicado a la deslocalización empresarial en las regiones españolas.

La temida deslocalización empresarial no es un fenómeno que afecte sólo a los países, también se observa con cierta intensidad entre las comunidades autónomas españolas. Miles de empresas cambiaron su domicilio corporativo en 2014 hacia otra región, y la más afectada fue Cataluña, de donde se marcharon 987 compañías hacia otras regiones, de acuerdo con la base de datos de Axesor, una agencia que analiza el riesgo crediticio privado.

De éstas, además, casi la mitad (446) se fugaron hacia su tradicional rival, Madrid, pero también ha habido una gran cantidad de salidas hacia la Comunidad Valenciana (111), Andalucía (97) y Aragón (69).

Madrid ha sido la principal receptora gracias a su posición central, a tener una economía muy enfocada a los servicios, a haber simplificado las trabas burocráticas y a tratarse de la capital administrativa, pero también porque su política de impuestos bajos es un acicate para la inversión.

La comunidad es la que tiene los impuestos más bajos de España, según el Consejo General de Economistas, pero también es una de las que menos tributos específicos para determinadas empresas ha creado en estos últimos años: apenas uno, entre 2012 y 2014, frente a los siete de Cataluña. Además, en los últimos años Cataluña se ha caracterizado por tener un IRPF máximo del 56%, algo que provocó que muchos directivos ya habían trasladado su residencia a Madrid para evitar esta tributación tan elevada.

El caso andaluz se explica por el tamaño de su población, sobre todo, mientras que la Comunidad Valenciana y Aragón se han visto muy beneficiadas por su proximidad, además de la estricta normativa catalana en materias como la medioambiental. De hecho, la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, explicaba el 20 de febrero en EXPANSIÓN que “el conflicto secesionista catalán” estaba “elevando las inversiones en Aragón”. Rudi se refería a que una empresa que tuviera locales en ambas sedes prefería realizar una ampliación en el aragonés antes que hacerlo en el catalán, pero lo cierto es que la mayor cantidad de empresas que se instalan en Aragón son catalanas. Además, los economistas señalan que una vez que una compañía ha trasladado su sede fiscal, es más proclive a tomar las decisiones, como contratar personal o trasladar producción, pensando en este territorio.

Es cierto que, por otra parte, otras 602 empresas se trasladaron a Cataluña desde otras comunidades autónomas, pero este saldo fue insuficiente como para compensar el éxodo del resto. De hecho, en el balance neto resultante de los datos de Axesor, Cataluña es la región que sale más perjudicada, con 385 empresas menos. En este punto, está seguida por Andalucía (que pierde 185 compañías) y País Vasco (52) y Murcia (46).

Es más, incluso si se tiene en cuenta la salida de compañías en proporción a todo el tejido empresarial, Cataluña ha sido la región que ha sufrido la segunda mayor sangría, casi al mismo ritmo que Navarra, que pierde 28 empresas. En el otro extremo, 556 sociedades han cambiado su domicilio fiscal a Madrid, seguida, muy de lejos, por la Comunidad Valenciana (36), Galicia y Cantabria (34 en ambos casos) y Aragón (32).

Aunque el proceso de salidas empresariales se ha acelerado en el último año, se trata de una tendencia que venía sucediendo ya en los últimos ejercicios. Por ejemplo, Procter & Gamble trasladó a Madrid la sede de Arbora & Ausonia tras su compra en 2012, y Naturhouse ha seguido estos mismos pasos. De hecho, la Comunidad de Madrid había publicado hace dos años que entre 2010 y 2012 hubo 1.060 empresas que cogieron el puente aéreo hacia la capital. Desde que Artur Mas asumiera la Generalitat de Cataluña hace cinco años, el proceso soberanista se ha ido acelerando, con la convocatoria de elecciones anticipadas y del referéndum del pasado septiembre.

Además, esta fuga también se ha extendido durante los primeros meses de 2015, debido a la inestabilidad del Govern, los próximos comicios de septiembre y el continuo desafío al Ejecutivo central. Entre enero y marzo, el último periodo cerrado por Axesor, Cataluña perdió 85 compañías más, de las que 50 fueron desplazamientos hacia Madrid. Hay que tener en cuenta, además, que las empresas que trasladan su domicilio fiscal suelen tener un cierto tamaño, porque a las pequeñas no les compensa realizar este tipo de trámites administrativos. Esto es, el impacto acumulado en el tejido económico podría ser incluso mayor.

Entre los principales sectores a los que se dedicaban las empresas que abandonaron Cataluña en el último año, se encuentran el comercio al por mayor (el 13,2% del total), las actividades inmobiliarias (11%), la construcción de edificios (9,3%), los servicios financieros (9,2%), el comercio al por menor (4,1%), la consultoría (3,7%) y las actividades profesionales (2,9%).

Por otra parte, Andalucía sufrió la segunda mayor pérdida de empresas en 2014, con 185 compañías menos. La mayor parte de ellas se dirigió a Madrid (449), aunque la región también algunas entradas desde esta misma región (195), que no bastaron para compensar la fuga empresarial. En tercer lugar, el País Vasco registró la pérdida de 52 empresas, causada por 266 traslados al exterior y 214 domiciliaciones en la región. De éstas, 123 se desplazaron hacia la Comunidad de Madrid, seguida de Cataluña (28), Comunidad Valenciana (18) y Cantabria (17). Las mayores entradas, en cambio, vinieron de Madrid (77), Cataluña (43), y Navarra (20).

Finalmente, Murcia y Navarra sufrieron una salida neta de 46 y 28 empresas respectivamente, que, en el caso de esta última, es el mayor éxodo de España en relación al número de compañías instaladas en su territorio. Fuentes del Gobierno foral señalan que muchos empresarios achacan el cambio de domicilio fiscal al auge del nacionalismo radical. Según dicen, muchos directivos no quieren que sus datos fiscales estén, tras las elecciones, en manos de una posible coalición en la que participaría Bildu, entre otras fuerzas.

En sentido contrario, la Comunidad de Madrid fue la que más brilló por su atractivo para las empresas. De los 5.294 cambios de sedes fiscales que se produjeron el pasado año, 1.944 (el 37,6% de los movimientos) fueron traslados hacia la región presidida por Ignacio González.

De estas empresas, 449 vinieron de Andalucía, ya mencionadas; 446, de Cataluña; 189, de Castilla-La Mancha; y 167, de la Comunidad Valenciana. Con todo, también se produjeron algunas salidas hacia el resto de las comunidades autónomas, por lo que el saldo neto fue de 556 nuevas compañías. Las entradas de empresas estuvieron protagonizadas por el sector energético (el 16,2% del total), las actividades inmobiliarias (11,7%), construcción (9,4%), construcción (9,1%), servicios financieros (7,6%), actividades jurídicas y contables (3,2%) y consultoría (2,9%).

A esta corriente se suman también la Comunidad Valenciana, Cantabria, Galicia y Aragón, entre otras. En concreto, la región presidida por Alberto Fabra atrajo a 36 nuevas compañías, mientras que Cantabria y Galicia sumaron 34 empresas cada una, en el saldo neto, y Aragón ganó 32 sociedades más.

La Comunidad Valenciana se vio muy beneficiada por la salida de empresas desde Cataluña (una ganancia neta de 37 empresas) y del País Vasco (14). Aunque la entrada de empresas madrileñas fue la más fuerte de todas (159) no bastó para compensar las salidas hacia esta misma comunidad (167).

En el caso de Cantabria, los mayores trasvases han venido de Madrid (20), Cataluña (9) y Castilla y León (5). Sin embargo, en términos brutos destaca también la llegada de empresas vascas (17), que se vio compensada por un número idéntico de salidas hacia esta comunidad.

Algo similar sucedió en Galicia, que retuvo 23 compañías madrileñas y 8 catalanas, mientras que apenas obtuvo 3 de Canarias y de Asturias, y 2 de Comunidad Valenciana, La Rioja y País Vasco.

Aragón, por el contrario, habría registrado una leve pérdida de empresas, de no haber sido por el enorme éxodo catalán. En concreto, la región se nutrió de 69 empresas catalanas, mientras que 32 se desplazaron hacia esa región. El balance fue neutro con Madrid y muy marginal con el resto de las regiones, a las que apenas consiguió arrancar dos empresas, como mucho.

Fuente Expansión

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