Desigualdad y movilidad social: ¿qué nos preocupa?

Circula por internet una simpática infografía que nos recuerda los orígenes humildes de muchos millonarios. Encontramos muchos ejemplos estadounidenses:

  • Mark Cuban, uno de los empresarios más célebres del país norteamericano, fue camarero hasta los 30 años.
  • Suze Orman, gurú de las finanzas, también ejercía dicha profesión hasta que cumplió tres décadas de vida.
  • Sheldon Adelson, magnate inmobiliario conocido por sus inversiones en Las Vegas y Macao, vendía champú hasta los treinta años de edad.

También tenemos un nombre español: Amancio Ortega, el hombre más rico de España y el fundador del imperio Inditex, fue ayudante de una tienda de ropa hasta que cumplió la treintena. En suma, los anteriores ejemplos deben invitarnos a reflexionar sobre la importancia de entender la riqueza como algo dinámico y no algo estático.

Los estudios de economistas como Thomas Piketty se obsesionan con medir qué porcentaje de riqueza manejan las grandes fortunas, obviando consideraciones personales, empresariales, meritocráticas o demográficas. Ante esta visión, el siempre recomendable Joan Tubau declaró en Twitter que “poco importa que veinte españoles tengan una riqueza equivalente a la del 20% de menos patrimonio si sabes que el más rico de todos era pobre al nacer”. La clave es la “movilidad social”, la capacidad de ascender a nivel socioeconómico a base de mérito, trabajo, esfuerzo, innovación…

En este sentido, el estudio de la “movilidad social” se convierte en una prioridad. Podemos acudir, por ejemplo, a la llamada “curva de Gatsby”, que cruza datos de movilidad social con indicadores centrados en la desigualdad de ingresos. En esta “curva” vemos que España tiene menos desigualdad que Italia, Reino Unido o Estados Unidos, pero que nuestra “movilidad social” es inferior a la registrada en dichos países. Eso sí: aunque nuestras ratios de desigualdad superan las tasas de Alemania, Australia, Canadá y los País Nórdicos, podemos decir que España sale mejor parada que dichas naciones en lo tocante a la “movilidad social”.

Curva del Gran Gatsby España
Parece evidente que países como Dinamarca, Noruega o Finlandia responden al sueño igualitario de economistas como Piketty, pero lo que no queda tan claro es que socialmente y económicamente sea recomendable apostar por un “modelo” que enquista las diferencias y frena la “movilidad social”. El fetichismo igualitario convive aquí con la rigidez social, lo que arroja un escenario cerrado e inmóvil.

En Japón, Alemania o Suecia, las tasas de desigualdad de ingresos son similares a las que aparecen en el caso de los tres países anteriores. Sin embargo, el margen para el ascenso socioeconómico es mucho mayor. De entrada, parece que, partiendo de un bajo nivel de desigualdad, el marco vigente en este segundo trío de países ofrece un panorama social más dinámico y flexible.

Reflexiones así suelen pasar de puntillas en los debates sobre estas cuestiones. Se compra el terco principio según el cual solamente importa la igualdad de ingresos. Llevando a las últimas consecuencias dicho argumento, encontramos escenarios marxistas que la historia recomienda evitar. Es por eso que conviene pensar sobre estas cuestiones con una mentalidad abierta, capaz de abstraerse del ruido y analizar la riqueza con todos sus matices, componentes y consecuencias. Desde dicha perspectiva, el enriquecimiento en el mercado se antoja como la recompensa meritocrática a quien actúa en el mercado de forma más útil para los demás.

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4 thoughts on “Desigualdad y movilidad social: ¿qué nos preocupa?

  1. Marqués says:

    Al fin y al cabo la importancia de la movilidad social no radica en la movilidad en sí misma, si no en su calidad de indicador del grado de libertad económica de una sociedad. Podría darse una gran movilidad social en países con nula libertad (según cambia el gobierno, cambian los ricos), pero en general, y en países democráticos, la movilidad social es un buen indicador de la apertura de su sistema económico (libertad de acceso y libertad de desarrollo).
    Por otra parte es evidente que grados bajos de desigualdad implican dos cosas: Bien ausencia generalizada de riqueza, bien redistribución estatal (impuestos, subvenciones, etc…) y por lo tanto uso ineficiente de la misma…….lo que a la larga produce disminución del nivel general de riqueza…..y empobrecimiento (siquiera relativo).

    saludos.

    1. diegosanchezdelacruz says:

      Efectivamente, querido lector, aquí está en juego una cuestión de libertad económica… pero a la mayoría de los españoles ese debate les resulta un tanto alejado, técnico, ideológico… Es por eso que el análisis de la “movilidad social” cobra relevancia en tiempos como los que corren y es por eso que también aquí hay que dar la batalla intelectual. Saludos.

    2. Marqués says:

      Sí, pero previamente hay que desbaratar definitivamente la falacia de que la riqueza es una tarta y que en consecuencia el reparto de la misma es un juego de suma cero. Porque mientras se mantenga dicha falacia, la gente relacionará (aunque sea a nivel subconsciente) la movilidad social ascendente, con la adquisición (aunque sea por méritos propios) de posiciones de privilegio. Y por tanto creerá, que aquel que aumenta en mucho su riqueza, lo consigue (utilizando las leyes de mercado) a base de convertirnos a los demás en pobres….

      Esta me recuerda unas frases que leí hace tiempo de un joven periodista:

      “Cierto es que la ONU y numerosas ONGs rara vez identifican la libertad económica como una fuerza de bien para la reducción de la pobreza, pero poco a poco son más voces las que alzan la voz frente a la corriente intelectual dominante.” “Si a Vd. aún le queda alguna duda sobre las fuentes de la prosperidad, lea a Bill Easterly, Gustau Nerín, Dambisa Moyo o Xavier Sala i Martín.”

      http://diego-sanchez-de-la-cruz.libremercado.com/2013/03/25/contra-la-pobreza-capitalismo/

      Las fuentes de la prosperidad…..¡Si lográsemos quitar el velo que impide a mucha gente verlas !

      Saludos.

  2. requiemsoul says:

    ¿La interpretación de este gráfico no es errónea?

    Si la elasticidad intergeneracional es cero significa que no hay relación entre la renta de los padres y de los hijos.. Sin embargo, si es igual a uno, un niño de una familia con bajos ingresos seguirá siendo pobre y un niño de una familia con altos ingresos seguirá siendo rico.

    Es decir, que los países nórdicos se encuentran en el mejor de los dos mundos. Baja desigualdad y alta movilidad social.

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