“Prohibido no prohibir”

Si en Mayo del 68 la máxima era “prohibido prohibir”, en mayo de 2014 parece que la norma entre los legisladores de nuestras democracias es “prohibido no prohibir”. De forma recurrente, nuestros parlamentarios no dudan en vetar acciones, conductas, productos o servicios en base a caprichos regulatorios que no necesariamente respetan nuestras libertades.

Un ejemplo lo tenemos en Estados Unidos, donde el número de leyes y normativas prohibicionistas crece a un ritmo mareante. Solamente en el Código de Regulaciones Federales vemos que, de 2008 a 2012, el número de normativas que impone una u otra prohibición ha aumentado… ¡en 104.478! Semejante “marea” de vetos debería preocuparnos.

El boom de las prohibiciones regulatorias en EEUUDecía Tácito que “cuánto más corrupto es el Estado, más leyes tiene”. En el caso de EEUU, lo que sin duda no podemos discutir es que “cuantas más leyes tiene el Estado, más caro resulta a los contribuyentes”. Solamente en los presupuestos federales, el coste de impulsar estas regulaciones prohibicionistas se ha disparado un 15%.

Gasto en producción de regulación en EEUUPeor aún: la calidad de la legislación no para de ir a menos, como demuesta la evaluación que otorgan los informes del Mercatus Center a las nuevas normas creadas. Para un máximo de 60 puntos, las leyes aprobadas en 2008 apenas llegaron a una puntuación de 32,9, mientras que en 2012 cayeron a 28,6…

Calidad del análisis de impacto regulatorio en EEUU

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