Doctores valencianos critican que el remedio “cueste más que la enfermedad”

El Mundo recoge una propuesta de los doctores de la Comunidad Valenciana:

Con el claro objetivo de evitar que el remedio cueste más que la enfermedad, los médicos valencianos han iniciado una cruzada para acabar con las pérdidas de tiempo innecesarias que sufre gran parte de la población cuando debe acudir a las consultas a por medicamentos cuyo coste es según ellos “simbólico” y pueden obtenerlos de la misma forma, “por un poco más de valor” en las farmacias sin necesidad de receta.

Los galenos de la Comunidad consensúan con las sociedades científicas valencianas (primaria, especializada, urgencias) afectadas un catálogo de fármacos que remitirán a la Conselleria de Sanidad y al Ministerio de Ana Mato -que es el que dispone de las competencias del medicamento- para que estudie dejarlos fuera de la financiación.

Un inventario de propuestas en las que destaca la petición de excluir del vademécum de fármacos financiados por la Seguridad Social todos aquellos productos que por su escaso poder curativo o su reducido precio generen más problemas para lograr la prescripción de un médico que su coste real.

De un total de 19.198 referencias de fármacos o envases que se comercializan en España, los galenos valencianos proponen que los ciudadanos paguen la totalidad de su precio en los casos que no alcancen los tres euros de precio. Un número considerable de productos que supondría cerca de 3.000, salvo contadas excepciones, puesto que todas las fórmulas que no llegan a este valor son 3.335 y supone el 17,37% del total. En el caso de que el tope se fijara en menos de cinco euros la cifra de medicamentos sin financiación llegaría a los 6.972, o lo que es lo mismo, un 36,31% de todos los fármacos españoles.

Lo más curioso es que en el compendio que proponen excluirse se hallan los medicamentos muy comunes o de uso cotidiano como el paracetamol, ibuprofeno, omeprazol, los tratamientos para la tensión, para los diabéticos, los productos para tratar el colesterol, los antiinflamatorios, antidepresivos y muchos tipos de antibióticos que se toman contra los procesos infecciosos.

Los médicos esgrimen que estos medicamentos suponen un gasto elevado para el sistema público porque su proceso de prescripción es mayor que su valor en el mercado. Es decir, que el tiempo que tarda el paciente en desplazarse hasta el centro de salud, su coste, el coste de los talonarios de recetas y, especialmente, el tiempo que dedican los galenos a pasar consulta y a rellenar el formulario de prescripción del fármaco tiene un valor mayor que el propio medicamento, ya que en la mayoría de casos los médicos se refieren a productos que su precio venta al público es menor que un euro.

En este gran grupo se hallarían los antipiréticos (para la bajar la fiebre), entre los que destacan los medicamentos que más se usan entre la población como panacea universal (paracetamol e ibuprofeno). Aunque en este caso los facultativos realizan una excepción clara (manteniendo los antipiréticos infantiles).

Por su bajo coste se sacarían de la subvención también los fármacos para reducir el colesterol (estatinas), los que reducen los niveles de tensión o hipotensores (diuréticos, betabloqueantes, iecas, amlodipinos), los antiinflamatorios (no esteroideos y los corticoides o esteroideos), las pomadas tópicas antiinflamatorias (antitrombóticas), los antiestamínicos y los que se toman cuando se producen reacciones alérgicas, ya se en la piel (antimicóticos) los que alivian el malestar de las picaduras de insectos u otros animales.

El Ministerio de Sanidad ya realizó un ‘medicamentazo’ en 2012 cuando retiró la financiación de 417 fórmulas entre las que destacaban los antigripales. Sin embargo, los médicos de la Comunidad Valenciana consideran que todavía hay bastantes medicamentos de las familias que retiró Ana Mato que todavía se encuentran en el sistema público y pueden ser eliminados.

Tal es el caso de muchos mucolíticos y tratamientos de la tos o contra la congestión nasal asociada a la gripe y al resfriado de los periodos de invierno.

Ocurre lo mismo con los que combaten la secreción gástrica, estreñimiento y antidiarreicos. Los productos antimigrañas y tratamientos del deterioro cognitivo asociado a la edad. Antihemorroides y varices. Los especializados en aliviar la dermatitis, psoriasis, viriosis tópicas e inflamaciones. Fármacos contra la ansiedad leve, sequedad ocular, inflamación rumática y dislipenias. Por último, muchos anticonceptivos orales.

Los galenos creen que sacar estos productos del listado de los financiados supondría un gran ahorro, como ya ocurre en países como Alemania o Inglaterra donde los fármacos que cuestan menos de 5 euros han salido fuera de la subvención de la Seguridad Social. Y aclaran que los propios facultativos conocen qué medicamentos son los que menos efectos terapéuticos provoca un consumo por inercia sin que les genere ninguna acción beneficiosa para el organismo.

Para los especialistas, una parte de estos medicamentos se pueden considerar casi placebos -sin acción curativa- pero que la mayoría de enfermos los toman convencidos de que son una medicina realmente eficaz. Sobre este extremo, confirman que las personas se sorprenden cuando les retiran los fármacos y se dan cuenta de que no sirven para nada.

En esta cuestión, los médicos incluyen excepciones, como los jubilados que reciben pensiones no contributivas, desempleados sin prestación y parados que reciben el subsidio de 400 euros, afectados de síndrome tóxico y personas con discapacidad, perceptores de rentas de integración social, personas que sufren una enfermedad laboral y los accidentados en el trabajo.

Desde el Colegio de Médicos se matizó que existen varios tipos de fármacos que no pueden quedar fuera de la financiación, como son los antipiréticos para niños, ya que pueden provocar que muchos padres por evitar pagar un poco más dejen a sus bebés con fiebres altas que causan otras complicaciones. Además, recordaron que la Administración debe velar porque los pacientes no abandonen sus tratamientos por que tengan que pagar “un euro más al mes” con campañas de concienciación.

Desde la entidad colegial se refirieron a los productos que afectan a la enfermedad de Crohn o colon irritable y diverticulosis, a la encefalopatía portosistémica y paraplejia, a los pacientes oncológicos, claudicación intermitente (obstrucción arterial crónica), carcinoma basocelular (cáncer de piel) o al acuminado (verrugas genitales o anales), pacientes neoplásicos con tos persistente y, por último los enfermos con síndrome Sjögren que afecta a las glándulas que producen humedad en el cuerpo.

Por último, los ideólogos de la medida recuerdan que la exclusión se debe principalmente a la convivencia con un medicamento sin receta con la que comparte principio activo y dosis o, por estar indicados en el tratamiento de síntomas menores.

Medicamentos Financiacion España

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