Sube la pobreza urbana en Ecuador

A menudo, uno desearía estar equivocado antes que confirmar que sus predicciones más pesimistas van por buen camino. Uno de esos dilemas es el que enfrentamos desde hace meses quienes alertamos de un aumento de la pobreza en Ecuador.

La primera vez que advertí este deterioro fue en diciembre de 2012. Insistí en el tema con dos artículos publicados en julio de 2013 (pueden leerlos aquí y aquí). Volví a tocar la cuestión en septiembre y en diciembre de dicho año. A través de todos estos artículos, establecí tres grandes ejes de análisis:

1. Teórico: políticas anti-mercado son incompatibles, a medio y largo plazo, con la reducción de la pobreza. 
2. Comparativo: analizando la evolución de la pobreza en Ecuador  a largo de tres lustros y comparando el desempeño de los años de Correa con el comportamiento de países vecinos. 
3. Práctico: considerando los indicadores oficiales y los estudios independientes que se publican sobre esta cuestión. 

De acuerdo con estos tres enfoques, expliqué que Ecuador iría hacia un escenario de mayor pobreza conforme el castillo de naipes del “socialismo del siglo XXI” se fuese derrumbando. Pues bien, el régimen de Rafael Correa ya no puede ocultar la realidad durante más tiempo, tal y como explica la Revista Plan V.

Concretamente, el informe de Indicadores de Pobreza de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo concluye que la pobreza urbana sube del 16,14% al 17,63%. También sube uno de los indicadores favoritos del progresismo: la polémica desigualdad de ingresos. Así, el coeficiente Gini ha aumentado del 0,477 al 0,485 a lo largo de 2013.

Hasta los ex colaboradores de Correa reconocen el fracaso. Alberto Acosta, antiguo puntal del “socialismo del siglo XXI”, señala que “el gobierno lo que ha hecho es aprovecharse de la enorme cantidad de ingresos que ha tenido”. Por fin se empieza a reconocer lo que muchos hemos apuntado desde hace años: que la economía ecuatoriana ha deteriorado significativamente sus fundamentales y solamente ha funcionado gracias a los ingresos del petróleo.

Acosta sigue y apunta más ámbitos para la preocupación: “hay señales de que se acaba el chorro de recursos. El gobierno restringe importaciones. Comienza a haber problemas en la disponibilidad de recursos fiscales: en enero no se pagó a los servidores públicos de manea puntual y se habla ya de reducir en 650.000 personas el número de receptores del llamado bono de desarrollo humano”.

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