Las chapuzas del informe de Intermon-Oxfam

Sigue la polémica sobre el informe de Intermon-Oxfam dedicado a la desigualdad y la pobreza. Lean este interesante artículo en El Mundo:

Cuando uno lee afirmaciones como “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” o “en España las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de la población más pobre” la reacción instintiva es echarse las manos a la cabeza.

Hay algo que falla. El sistema no funciona, no puede hacerlo si permite algo así. Es normal. Lo que no lo es tanto es replicar, reproducir o publicar sin pararse un momento a pensarlo.

Las cifras anteriores son de la ONG Oxfam (Oxfam Intermón en España) una ONG que lucha “a favor de la justicia y la paz”. Sus fines son indudablemente loables, sus intenciones, estupendas. Pero sus métodos, en lo que se refiere a los estudios, mejorables.

Para las dos afirmaciones anteriores, Oxfam utiliza fuentes peculiares. Las reflexiones vienen en el estudio general: Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica y en el particular para nuestro país: Reflexiones sobre España.

Para el caso de España, Oxfam Intermón hace algo tan cuestionable como comparar patrimonio vs ingresos, stock vs flujo. Y lo hace de fuentes diferentes, no homogéneas y de años diferentes.

Para establecer las 20 personas más ricas utiliza la lista Forbes, una estimación de la revista estadounidense a partir de diferentes fuentes (primarias y secundarias), que incluye a una persona fallecida.

Para los ingresos del 20% de la población, los datos de las declaraciones de Hacienda que recoge la AEAT. En el estudio ha participado Carlos Cruzado, presidente de GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda). Todos hemos usado alguna vez sus tablas, que son algo como esto (ajustada a la recaudación real del gravamen en 2012, y no a la previsión gubernamental, hace unos meses):

Recaudación IRPF

¿Tiene sentido comparar los datos de una estimación de una revista, que tiene en cuenta todo tipo de “activos, como participaciones en empresas, propiedades inmobiliarias, yates, obras de arte y dinero en efectivo” con los datos de declaraciones, que ni reflejan los datos reales de los ricos (puesto que tributan o no, pero desde luego no a través de las rentas del trabajo) ni de los más pobres, que no presentan declaraciones?

Ayer llamé a Oxfam para aclarar algunas dudas. La primera pregunta, en la primera llamada, era para entender bien la terminología, por el uso de la palabra “renta” en la frase “la riqueza de las 20 personas más ricas (77.000 millones de euros) es equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres”. Quería saber si era sinónimo de ingresos o de riqueza. La respuesta fue que de riqueza. Es decir, que la riqueza de los 20 españoles más ricos era igual a la riqueza del 20% de la población española con menos riqueza. Muchos medios han titulado por ahí, o incluso han recogido esa idea en los textos.

No me convenció. Y no era así, La segunda llamada, a responsables directos del documento, confirmó lo contrario: renta era sinónimo de ingresos, no de patrimonio.

Ante mi pregunta sobre lo si era lógico comparar stock con flujo, sueldos con propiedades inmobiliarias etc, desde la ONG me indicaron que la lista de Forbes “no mide patrimonio, sino ingresos. Eso creo”. Y evidentemente, no es así.

En todo caso, sumada la riqueza de los 20 españoles según la lista, el resultado salía 99.950 millones de dólares. Al cambio de ayer, 73.694 millones de euros. Al cambio del 13 de diciembre, que es cuando se hizo el cálculo para la versión estadounidense, 72.800 millones de euros. No se sabe muy bien de dónde salen los 77.000 millones. Oxfam me dijo que hicieron el cálculo la semana pasada con un tipo medio, pero no sabían exactamente cuál (ojo, no es crítica, no lo sabía la persona con la que hablé, que no hizo el cálculo).

El documento asegura que “el coeficiente de Gini en España ascendió a 0,34 en 2011 y a 0,35 en 2012 -el mayor valor desde que comenzaron los registros- colocando a España como el segundo país más desigual de Europa, sólo por detrás de Letonia”. Y añade, con datos de Eurostat, que “antes de la crisis el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre”.

En realidad, y los responsables del trabajo lo reconocieron ayer, no es el 20% de los más ricos, sino que sería más correcto decir que el 20% más rico (o con más sueldo) de los españoles ganaba 5,3 veces más, y que esa cantidad, en 2011, “había aumentado a 7,5 veces”.

El caso de la estadística a nivel mundial es diferente. Para la afirmación de “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” Oxfam vuelve a mezclar datos de dos estudios diferentes, limitados e incompletos. Por un lado, la misma lista Forbes. Por otro, dos estudios de Credit Suisse que reconocen sus propias limitaciones, como destaca Ricardo Galli. Y que hacen proyecciones… con las estimaciones de la revista en sí.

Intermón parte de datos de Credit Suisse, que dicen que “el total de riqueza [mundial] asciende a 240,8 billones de dólares. El porcentaje de riqueza en manos de la mitad más pobre de la población es del 0,71%, mientras que el del 1% más rico es del 46% (110 billones de dólares).”

Y de ahí, deducen que “casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población. Es decir: el 1% de la población (1% de 7.140 millones de personas -aproximadamente-, que son 71 millones de personas) tienen casi la mitad (el 46%) de la riqueza mundial (46% de 240,8 billones de dólares, que son los 110 billones de dólares)”.

Por ello, “la riqueza del 1% de la población más rica del mundo asciende a 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que posee la mitad más pobre de la población mundial. Es decir: los 110 billones de dólares que tienen estos 71 millones de personas, equivale a 65 veces lo que tiene la mitad más pobre de la población. Es decir:, la mitad de la población son 3.570 millones de personas, que tienen 110/65= 1,7 billones de dólares”.

Y para la comparación, desde la lista Forbes se suma riqueza hasta que sale esa cantidad, lo que da 85 personas “que forman parte de esos 71 millones de personas más ricas, del 1% más rico”, concluyen.

Como indica Miquel Roig hoy mismo, para el análisis de la desigualdad hace falta perspectiva temporal.

Hay muchas cosas publicadas sobre desigualdad y su impacto en la calidad de la democracia y el crecimiento económico.

Pero sobre todo, hace falta saber qué nos preocupa más. Al leer cosas como “sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial” o “en España las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de la población más pobre” nos echamos las manos a la cabeza. Pero al lado equivocado de la cabeza.

La reacción primaria, lo que nos genera estupefacción e indignación, es que, hipotéticamente, 85 personas puedan poseer tanta riqueza como 3.000 millones, y no al revés. Nos cabrea que pueda haber gente tan rica como, no tan pobre como. Cuando el problema de verdad no es la desigualdad, ni que haya personas tremendamente ricas, sino que haya gente tremendamente pobre.

Intermón lo dice en la página 2: “Un cierto grado de desigualdad económica es fundamental para estimular el progreso y el crecimiento, y así recompensar a las personas con talento, que se han esforzado por desarrollar sus habilidades y que tienen la ambición necesaria para innovar y asumir riesgos empresariales. Sin embargo, la extrema concentración de riqueza que vivimos en la actualidad amenaza con impedir que millones de personas puedan materializar los frutos de su talento y esfuerzo”.

La pobreza, en el mundo, cae. En todos los continentes, al menos hasta el inicio de la crisis. Se puede utilizar parte del informe de Oxfam sobre el impacto de las diferentes medidas de ajuste o de las subidas de impuestos en las clases medias y bajas. O sobre “flujos ilícitos y corrupción en África”. Sobre elusión o leyes en Pakistán. Pero hace falta tener cuidado con los números y la filosofía.

La economía no es un juego de suma cero. No tiene por qué serlo al menos. Los más ricos del mundo no son ricos gracias a que haya millones de pobres. No es relación causal, no hay correlación. Puede ocurrir en muchos casos, sin duda. Y políticas arancelarias, proteccionistas y de subvenciones, como las que practica la UE, contribuyen mucho a que los países pobres no puedan dejar de serlo pronto.

Pero el gran fenómeno de las últimas décadas es que millones de personas abandonan la pobreza de verdad, la de 1.25 dólares al día. Muchas de ellas se concentran en China y en India, es cierto. Son los países más poblados del mundo. Y eso también explica que aumente la desigualdad.

El mundo tiene muchísimos problemas. Las tasas de pobreza son, pese a la mejora, altísimas e inaceptables. La desigualdad, tras años de crisis y millones de nuevos desempleados (un factor clave en España), aumenta en los países desarrollados. El Índice Gini crece, pero hay países extremadamente pobres, sin apenas diferencias, con indicadores ‘mejores

El desafío es enorme, urgente. Demoledor en sí mismo. Por eso intentar atajar con malos datos no es ninguna solución.

También de interés, este artículo de Juanma López Zafra en El Confidencial: “Igualdad, pobreza, manipulación y estadística”.

Anuncios

One thought on “Las chapuzas del informe de Intermon-Oxfam

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s