Hernan Büchi y las reformas liberales que empujaron a Chile hacia el desarrollo

Desde mediados de los 80 hasta la crisis asiática de 1997, la economía chilena creció a un ritmo medio del 7,2%. Entre 1998 y 2005, se mantuvo una ratio del 3,5%. ¿Cómo se asentó el modelo económico chileno que tan buenos resultados arrojó? Hernan Büchi lo explica en este largo artículo publicado en 2006 por la Fundación Heritage.

Büchi fue Ministro de Finanzas en Chile desde el año 1985, coincidiendo con las últimas fases del régimen militar. No heredaba una tarea fácil: en 1982, el PIB había caído un 14% y los salarios reales habían experimentado una reducción del 10%. Sin embargo, este duro retroceso no era nada comparado con el escenario de la primera mitad de los años 70, cuando la inflación había llegado a tasas anuales del 286%. De hecho, se dieron picos mensuales del 508%.

En cuestión de meses, una familia que compraba cinco litros de leche con un determinado número de pesos apenas podía adquirir un litro de leche a cambio de la misma cifra monetaria. El desabastecimiento era un mal generalizado, y los alimentos se vendían en el mercado negro, dejando fuera de juego la desnortada agenda de fijación de precios que había impulsado Salvador Allende.

Aquella economía estaba cerrada al capitalismo global. Los aranceles superaban el 750% en algunos casos, y la tasa media era mayor al 100%. De facto, este marco proteccionista suponía que 3.000 de los 5.000 productos registrados no podían ser importados. Evidentemente, esto no hacía más que agravar el problema de la inflación y el desabastecimiento.

Allende había expropiado, nacionalizado o confiscado empresas equivalentes al 70% del sector productivo chileno. En el ámbito industrial, la cuota de producción del Estado superaba el 40%. La ineficiencia económica se traducía rápidamente en crisis fiscales recurrentes. El déficit llegó a suponer el 55% de los ingresos tributarios: equivalía al 20% del PIB.

Imprimir dinero para pagar este descuadre empeoraba más aún el drama de la inflación y el desabastecimiento que hemos comentado anteriormente. La Presidencia del Banco Central decía por aquel entonces que la oferta monetaria era una “variable burguesa” que no debía ser tenida en cuenta para construir el socialismo chileno.

Cuando Büchi llegó al Ministerio de Finanzas, Chile ya había introducido algunas reformas liberales de calado, como la privatización de la Seguridad Social bajo el sistema de ahorro individual. Sin embargo, las dificultades seguían siendo significativas. El dato de paro (20%) da buena cuenta de ello.

Por eso era necesario mover a Chile hacia una economía más libre y menos intervenida, tarea nada fácil en un país cuyo gobierno estaba en manos de militares. No obstante, Büchi sacó adelante importantes cambios:

  1. Chile se convirtió en un país abiertamente librecambista. En 1979 se había fijado un arancel único del 10%, pero entre 1982 y 1944 se habían revisado al alza estas cuotas, dejándolas en niveles del 35%. Por suerte, aquellos impuestos a las importaciones eran planos y no diferenciaban entre productos, por lo que la rebaja fue más sencilla. Büchi consiguió que el Congreso aprobase una primera reducción hasta el 15%, luego profundizada con tajos que llevaron el tipo al 11% y al 6%. Recientemente, el gobierno de Sebastián Piñera puso encima de la mesa la eliminación total de los aranceles, pero la oposición parlamentaria bloqueó este avance. No obstante, Chile ha liderado un importante proceso de liberalización comercial en América Latina a través de la Alianza del Pacífico.
  2. Chile desnacionalizó las empresas que seguían en manos del Estado. Con ánimo de fortalecer al sector privado, numerosas compañías fueron privatizadas, generando 50.000 nuevos propietarios directos (vía acciones) y millones de propietarios indirectos (vía fondos privados de pensiones en sistema AFP).
  3. Chile revisó sus leyes de inversión extranjera para facilitar la entrada de capitales. También se produjeron importantes cambios regulatorios en el ámbito financiero, lo que fortaleció a los bancos del país.
  4. Chile aplicó reformas tributarias encaminadas a mejorar el tratamiento del sector exportador. Por ejemplo, se bonificó al 100% el IVA, de manera que los productos vendidos al extranjero no rendían cuentas a Hacienda por este concepto.
  5. Chile redujo sustancialmente su gasto público: pasó del 30,7% en 1984 al 20,6% en 1989. El ahorro público fue de la mano de un mayor ahorro privado: la ratio nacional subió del 2,1% al 17,2% entre 1982 y 1989. Esto financió los recortes de la presión fiscal que beneficiaron a empresas y trabajadores.
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