¿Era Kennedy de izquierdas o de derechas?

jfk-conservative-jacketBiógrafos de cabecera (Sorensen, Schlesinger…) han intentado ocultar o matizar el rechazo frontal de John F. Kennedy a las ideas y postulados comunistas. No olvidemos, eso sí, que el Presidente se expresaba en estos términos sobre este asunto:

“Como americanos, encontramos repugnante el comunismo, ya que niega la dignidad y la libertad humana. No hay mayor causa de tensión a nivel global que el empeño comunista de imponer su sistema político y económico a otros”

Ocultar la realidad ha ayudado a construir un gran mito de corte izquierdista en torno a JFK. Como dice George F. Will, “fue un derechista en vida y un progresista después de su muerte“. Eso es lo que pretende demostrar Ira Stoll con su libro “JFK: Conservative“, en el que señala que, para bien o para mal, el Presidente demócrata aplicó medidas de corte derechista (a veces más liberales, a veces más conservadoras) a lo largo de sus años en la Casa Blanca. 

El polémico Glenn Beck entrevista aquí al autor del libro, que explica algunos aspectos clave de su estudio. Por ejemplo: el enfado de los izquierdistas demócratas cuando, en 1962, JFK decidió centrar su agenda de gobierno en el impulso de la liberalización comercial.

Un aspecto que la izquierda tampoco suele asumir a la hora de poner a JFK en su particular pedestal es el de su política tributaria, basada en bajar los impuestos. En 1962, Kennedy decía lo siguiente:

“Nuestra elección no es entre bajar impuestos y evitar grandes déficits públicos… Cada vez es más evidente que, gobierne quien gobierne, una economía maniatada por impuestos restrictivos jamás producirá los suficientes ingresos como para equilibrar el presupuesto, como tampoco generará suficientes empleos o beneficios empresariales”

Su Administración tomó medidas al respecto, asegurando importantes rebajas de la presión fiscal. Aquí lo explica Ira Stoll en una entrevista con FOX News:

Cuando Kennedy hablaba de bajar impuestos, lo hacía influido en exceso por ideas keynesianas. Su propósito principal era rebajar las cargas fiscales que arrastraban familias y empresas; su “pecado” era darle demasiada importancia a la posibilidad de equilibrar el presupuesto por la vía de más ingresos; su “salvación” vendría siendo el origen “lafferiano” de dichos ingresos. Así lo explicaba JFK:

“La razón por la que el gobierno tiene un déficit es porque tenemos a más de cuatro millones de personas sin trabajo y en los cinco últimos años se ha registrado un crecimiento muy mediocre. Estoy a favor de bajar los impuestos porque me preocupa que tendremos más desempleo y menos crecimiento económico si no lo hacemos. Creo que esta rebaja fiscal dará un estímulo a nuestra economía para los próximos dos o tres años. Esto generará mayor riqueza nacional. Considero que está en el interés de la nación seguir este camino, a no ser que quedamos estancarnos, ver desempleo de cinco o seis millones de personas, registrar más caídas en los beneficios empresariales y registrar déficits públicos aún más grandes”

Todo esto ponía muy nerviosa a la izquierda más radical. En aquellos años, Eleanor Roosevelt mostraba su recelo ante Kennedy, a quien consideraba un conservador. El senador demócrata Albert Gore criticaba a JFK por bajar los impuestos, apuntando que estas medidas tributarias solamente buscaban favorecer a los ricos. El economista John Kenneth Galbraith reconocía que el Presidente Kennedy le pedía “que se callase y dejase de oponerse a las rebajas fiscales”. Mientras, Kennedy mantenía buenas relaciones con gigantes de la derecha estadounidense como Barry Goldwater, con quien coincidía  a menudo a la hora de votar en el Senado. Este recelo de la izquierda de entonces choca con el aplauso ciego que le brindan hoy muchos progresistas que no demuestran conocer bien la figura de JFK.

Personalmente, la tesis de Stoll no me convence del todo, por motivos como los expresados en la revista American Conservative. Es difícil encajar toda la Presidencia de Kennedy bajo un paraguas ideológico, pues el 35º mandatario de la democracia estadounidense combinó medidas liberales con decisiones conservadoras y reformas socialdemócratas. Sin embargo, sí es cierto que Kennedy tuvo más de derechista que de izquierdista, especialmente según los patrones del progresismo en el siglo XXI. Algo parecido he argumentado sobre Bill Clinton (pueden leer ese artículo aquí). 

Por todo lo anterior, recomiendo el libro de Ira Stoll a todo aquel lector que quiera profundizar sobre estas cuestiones.

JFK

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