Madrid liberaliza el juego: se acaba el “apartheid” de los casinos

El 64% de los españoles jugó regularmente en 2011, pero periodistas e intelectuales hablan del tema como una rareza minoritaria y peligrosa. Cierto es que se truncó “Eurovegas”, el proyecto de Sheldon Adelson… pero no por ello se ha retirado una medida muy positiva: la progresiva liberalización del juego en la Comunidad de Madrid. Así lo pueden comprobar en las líneas de esta interesante noticia de Beatriz García en Libre Mercado. 

A falta de Eurovegas, dos nuevos casinos han abierto sus puertas en Madrid. Lo interesante del asunto es que lo han hecho en el centro de la capital, algo que estaba prohibido desde hace 90 años. No podían haber elegido mejor momento para su inauguración. De hecho, algunos podrían pensar que ambas empresas han aprovechado el node Rajoy a Sheldon Adelson (o viceversa) para adelantar su estreno.

Y es que, apenas ha pasado una semana desde que Las Vegas Sands anunciara que abortaba sus planes para instalar en Madrid su macrocomplejo de ocio y la capital ya tiene dos nuevas alternativas para el juego.

“Estamos contentos de que Eurovegas no se haga en Madridporque supondría una competencia fortísima que iba a ser muy difícil de superar”, reconoce a Libre Mercado Paula Arriaga, subdirectora general del Casino Gran Madrid. Para Arriaga, los aspectos positivos de la llegada de Adelson hubieran sido que se les iban a aplicar rebajas de impuestos y otros beneficios que, ahora, dudamos que nos vayan a aplicar a nosotros, y además Eurovegas hubiera atraído a muchos más clientes para nuestro sector”.

El Casino Gran Madrid comenzó a funcionar el pasado lunes. Se trata de la primera sucursal en abrir en el centro urbano de la capital desde el levantamiento de la prohibición y está situada en el Paseo de Recoletos, a la altura de la Plaza de Colón. El negocio es propiedad de la empresa responsable del Casino de Torrelodones.

El edificio pertenece a la inmobiliaria Colonial, ocupa 4.123 metros que se distribuyen en cuatro plantas. La oferta de juego incluye las siguientes mesas: Punto y Banca, Ruleta Americana, Black Jack y Póker de contrapartida distribuidas en diferentes zonas. Tampoco puede faltar en ningún casino que se precie una zona de máquinas de azar y de ruletas en su versión electrónica. Los famosos hermanos Sandoval, responsables del restaurante Coque, son la apuesta gastronómica del casino, que, además, cuenta con varias barras de bar. A continuación, algunos datos de interés:

  • Aforo: 1.500 personas.
  • Inversión: 20 millones de euros.
  • Horario: de domingo a miércoles de 11:00 horas a 05:00 horas, el resto de días, hasta las 06:00 horas.
  • Precio de la entrada: la diaria es de 6 euros, aunque hay posibilidad de sacar abonos semanales, mensuales y semestrales.
  • Precio de las apuestas: desde 50 céntimos en las máquinas, desde 2,5 euros en la Ruleta, desde 5 euros en el Black Jack y el Póker, y a partir de 10 euros en el Punto y Banca.
  • El vestuario: el casino recomienda el uso de “una vestimenta adecuada al espacio”, no especifican que los hombres tengan que acceder con traje o corbata, pero sí prohíben los pantalones cortos, camisetas de tirantes y los objetos voluminosos, como mochilas o cascos de moto.
  • Zona de fumadores: un espacio al aire libre, que además es la única zona con luz natural de todos los casinos de Europa.
  • Empleados: una plantilla de 450 trabajadores, de los que 200 son de nueva incorporación.

Por otro lado, la Gran Vía Madrileña alberga desde el miércoles al competidor directo de este local de azar, el casino del grupo Comar, (propietario del Casino de Aranjuez) con características muy similares. El negocio está situado en el número 24, en el emblemático edificio del antiguo Círculo Mercantil e Industrial.

Los juegos de azar en la historia de Madrid

La primera prueba documental de que se juega con dinero en la capital se remonta al año 1837. En el siglo XIX, el Código Penal recogía que los juegos de azar estaban vetados, aunque sólo se consideraba delito jugar en lugares públicos. Ya a comienzos del siglo XX, la tolerancia de los gobernantes de las distintas regiones españolas con el juego era generalizada. De hecho, como España no participó en la Primera Guerra Mundial el país se convirtió en el paraíso de los casinos para las grandes fortunas de europeas.

No fue hasta que la dictadura de Primo de Rivera llegó a Madrid cuando, en noviembre de 1924, se prohibió el juego en toda España.En el año 1977, un Real Decreto Ley levantaba la prohibición de los juegos de suerte, envite o azar en España. Sólo un año después, se publica una excepción: es un requisito imprescindible para conceder la explotación de un casino que éste se encuentre, como mínimo, a 29 kilómetros del núcleo urbano. Con esta condición por bandera, en 1981, se inaugura en Torredolones el Casino Gran Madrid, el primero de la Comunidad desde la legalización del juego.

90 años de prohibición

Parece increíble que no fuera hasta el año pasado cuando se produjo un cambio legislativo en la Comunidad de Madrid para levantar la prohibición de la barrera de los 29 kilómetros. Pero la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas de la Comunidad de Madrid de diciembre de 2012 no liberalizaba este negocio del todo, sino que permitía a los casinos ya existentes a abrir locales en el centro de la ciudad “como apéndices” suyos. La norma hace alusión a algunos aspectos importantes:

  • Cada sala podrá tener como máximo una superficie de 1.000 metros cuadrados y hasta 65 máquinas de juego instaladas.
  • El horario se determinará libremente por el casino.
  • Las empresas titulares de casinos de Juego podrán conceder préstamos, créditos o cualquier otra modalidad equivalente de financiación a los jugadores.

Sobre lo ocurrido con el proyecto Eurovegas, conviene leer estas líneas de Daniel Lacalle:

Hace ya tiempo que los analistas veían tambalearse el proyecto de Eurovegas. Cuando la empresa Las Vegas Sands presentó en Londres sus planes, ya se percibían dudas y demasiadas preguntas sin responder. Eurovegas se presentaba como una oportunidad que, además de suponer una enorme inversión, podría aumentar el PIB de la Comunidad de Madrid en un 4,5% y generar 164.000 empleos directos y 97.000 indirectos.

Cuando se anunció este complejo hotelero y de ocio leí todo tipo de críticas diciendo que la empresa se aprovechaba de las condiciones laborales injustas y precarias, y de un país en ‘derribo’ para ‘forrarse’. Que suponía entregarnos al vicio, juego y prostitución. Eso en un país que ya suponía el 3,7% del mercado de casinos de Europa y donde cada español gasta 179 euros anuales en juego. Y no quiero hablar de esos clubes de luces de colores que abarrotan nuestras carreteras, que deben ser centros culturales. Ya me sonaba a nuestra famosa xenofobia empresarial. Si lo hacemos nosotros lo justificamos como “planes de crecimiento” y creadores de empleo, si lo hace un extranjero, malo malísimo.

Curiosamente, el proyecto que se iba a instalar a las afueras de Madrid probablemente vaya a desarrollarse en Japón. No en alguna república bananera donde obliguen a los jóvenes a trabajar por un mendrugo mientras otros son esclavizados en burdeles… A Japón, la tercera economía del mundo.

No, el fin de Eurovegas no es culpa del Gobierno, de un partido o de otro. Pero todo el asunto dice mucho sobre nuestro sistema económico de “déjame Paco, que tú no sabes quién soy yo y esto lo arreglaba yo con dos llamadas”. No había más que oír los mensajes de la oposición en cuanto se anunció la retirada.

Desde mi punto de vista, podemos aprender de este episodio para muchas otras ocasiones y así reforzar la Marca España.

– Empezar a evitar vender las cosas antes de que ocurran. “Que me lo quitan de las manos”, “que vienen los americanos-chinos-rusos”, y la peor “usted no tiene ni idea”. Que Bill Gates no tenga que pedir públicamente que no se use su nombre para especulaciones. Manejar las expectativas y sorprender al alza, no dar por hecha la venta de un aeropuerto, una empresa o un valor, la cifra de paro, déficit o la de crecimiento, y luego justificar la decepción.

– No pensar que los extranjeros son tontos. Los proyectos compiten. Los países y ciudades compiten por esos proyectos. Atraer capital no es un favor que le hacemos al inversor permitiéndole venir a nuestro feudo, es una obligación y una responsabilidad. Y tenemos que copiar a los mejores, y superarlos, no imitar a los peores para después criticarnos internamente y continuar con los mismos errores. Si el proyecto no es adecuado, la obligación es contar con un marco de apertura y libertad que haga que florezcan decenas de alternativas mejores. Y que se vea que merece la pena arriesgar.

– La seguridad jurídica no es una broma. Es muy revelador que la empresa Las Vegas Sands pusiera como condición que se le pagasen las pérdidas SI se cambiaban las leyes o el entorno impositivo. La percepción de inseguridad jurídica es el mayor escollo para que en España y Europa se atraiga capital en inversión productiva y a largo plazo. No se trata de atraer dinero a bolsa o a reciclar capital, como comentaba en mi post Llueve dinero en España, ¿o no?, sino a los centenares de miles de millones que necesita nuestro país para reducir el paro.

– Dar alternativas, no unicornios. Los que criticaban el proyecto por ser “ladrillo, vicio y putas” (sic) tienen todo el derecho a criticarlo, pero no han puesto una sola alternativa –ni un solo dólar- remotamente similar en inversión, creación de empleo y potencial económico. Y cuando han propuesto algo para “cambiar de modelo” curiosamente pasa por “el Estado” y “dar subvenciones”. Volver a 2004 y a llenar el país de sobrecapacidad en infraestructuras inútiles y ladrillo del que si nos gusta, el que paga el contribuyente. Más deuda, más déficit, más impuestos. Y otro desastre mal planificado. Con lo fácil que es abrir las puertas a que compita el capital y poner un entorno atractivo para la inversión. Nuestra mentalidad a veces parece que solo nos permite entorpecer y prohibir. Que España haya caído al puesto 142 de 189 entre los países con más facilidad para hacer negocios es algo que debe preocupar a todos. Mientras tanto, nos sentamos a esperar que vuelva 2004 y podamos volver a subvencionar cualquier quimera de pérdidas aseguradas con dinero de otros.

– Libertad y apertura para todos, y no hay que hacer excepciones. Nos llevamos las manos a la cabeza porque se estaba estudiando hacer excepciones legales para atender a algunas condiciones de inversión. En vez de pensar que lo que tenemos que hacer es apertura y desatascar el entramado burocrático y administrativo para todos, en un país donde el 70% del valor añadido lo crea las pymes, nos alarmamos de que haya empresas que no estén dispuestas a aceptar ‘nuestras maravillosas condiciones’. Sin un entorno confiscatorio y burocrático no hacen falta ‘excepciones’.

– No existen condiciones de extorsión ni excesivas cuando hay competencia y libertad. Si pensaban que el grupo Las Vegas Sands estaba exigiendo demasiado y recibiendo un trato de favor o un chollo… ¿Por qué no han salido treinta o cuarenta competidores inmediatamente? Si lo que pedía es inaceptable, debemos al menos contar con otras alternativas que demuestren que es así. Si las condiciones son inasumibles, ¿cómo es que estamos dispuestos a dar todo tipo de prebendas, parabienes y subvenciones al gasto cuando viene del estado o de empresas españolas o públicas? Igual que con tantos otros sectores, desde los hedge funds, al fracking, el petróleo en Canarias o la tecnología, a veces somos campeones en encontrar problemas, riesgos y rechazar –como buenos ricos que somos- las inversiones extranjeras que “vienen a llevarse lo nuestro”. Lo nuestro, seamos conscientes, es mucha deuda. Un 94% del PIB de deuda pública ya, y si queremos ‘ingresos fiscales’ tendremos que atraer inversión sí o sí.

El fin del sueño o pesadilla de Eurovegas va a ser utilizado para criticar a todo el mundo. Pero ese no es el problema. El problema es un sistema económico que pueda poner enormes dificultades para atraer inversiones productivas. Si hubiese un entorno de libertad económica real y apertura, como defiendo en mi libro Viaje a la Libertad Económica, la discusión sobre las condiciones de Adelson o del Gobierno simplemente seria innecesaria. El debate no se habría dado porque competirían muchos y diferentes proyectos para crear riqueza y empleo.

España tiene todos los ingredientes para que las empresas, nacionales y extranjeras, inviertan cientos de miles de millones de euros, se desarrollen los sectores más atractivos y se cree el empleo necesario. Esas empresas e inversiones no las va a decidir un comité, y ese crecimiento no va a venir por el BOE. Vendrá cuando abramos las puertas, cerremos los despachos de ‘parar y entorpecer’ y pongamos la alfombra roja a la inversión productiva. Entonces, las exigencias más o menos agresivas de una empresa no serán noticia. Habrá multitud para sustituirla.

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