¿Secesión o federalismo fiscal? Una reflexión sobre el futuro económico de Cataluña

“La independencia tendría sus costes, particularmente fiscales. Es perfectamente razonable que los ciudadanos decidan que están dispuestos a pagar ese precio. Pero sería equivocado pretender que esos costes no serían sustanciales” Martin Wolf, sobre la hipotética independencia de Escocia

A menudo se habla del “efecto capitalidad” para señalar que Madrid se beneficia fiscalmente de esta condición administrativa. Se trata de un argumento recurrente entre partidarios de la secesión de Cataluña. ¿Es esto correcto? Según un estudio elaborado por las catedráticas de Hacienda Pública de la Universidad de Barcelona (UB) Núria Bosch y Marta Espasa, el “efecto capitalidad” merma los ingresos tributarios de Cataluña en 8.000 millones de euros anuales. No obstante, es importante subrayar que esa recaudación que pierde Cataluña no va a parar a la Comunidad de Madrid sino al gobierno central. Lo mismo puede decirse de cualquier empresa instalada en una región diferente a Madrid.

Esto se explica por el carácter nacional del Impuesto de Sociedades; como explican Bosch y Espasa, una hipotética Cataluña independiente sí tendría a su disposición esas rentas que hoy se trasladan a la hucha común de la Hacienda española. Sin embargo, esto no significa que ese dinero esté hoy involucrado en el sistema de financiación autonómica, ya que dicho mecanismo solamente toma, por el lado de los ingresos tributarios regionales, la recaudación autonómica de IRPF, IVA y Especiales. Así las cosas, el “efecto capitalidad” solamente tiene sentido en la hipótesis de una Cataluña independiente, pero no aplica al actual paradigma de reparto de fondos.

Sin embargo, es importante señalar que la recaudación generada por el Impuesto de Sociedades no tendría por qué mantenerse constante en el caso de una Cataluña independiente. Personalmente, creo que existen importantes efectos económicos negativos que irían de la mano la secesión. Aquí expongo algunos:

– En primer lugar, y para contextualizar el alcance general de los aspectos descritos a continuación, se ha llegado a estimar que la caída del PIB sería de entre el 5% y el 20-25% del PIB. Tomemos el escenario que tomemos, la cifra sin duda es significativa y pondría en peligro la viabilidad de numerosas empresas y, con ello, miles de puestos de trabajo;

– La (maltrecha e incompleta) “unidad de mercado” vigente con el resto de España y con la Unión Europea podría verse reemplazada por barreras comerciales. En caso de que los políticos españoles y europeos quisiesen darle a Cataluña un trato preferencial en este ámbito, la negociación de nuevos acuerdos comerciales se extendería durante años (y ese es, a priori, el mejor de los casos posible). Sobre este punto, recordemos que en Cataluña hay alrededor de 5.000 empresas multinacionales, unas 40.000 que están exportando fuera de España, hay 120.000 que venden en España y unas 150.000 que solamente venden en el mercado catalán.

– A esto se uniría el posible boicot de una parte de los consumidores españoles a los productos catalanes, con el precedente de lo ocurrido con el cava hace algunos años en la memoria.

– Además, no hay que olvidar que, si Cataluña se separase de España, sus ventas al Reino pasarían a ser exportaciones y, por tanto, no generarían ingresos por IVA. Ignorando la previsible caída de ventas al resto de España y ateniéndonos a la cifra de ventas de 2012 (49.131 millones) y al tipo general del IVA (21%), encontramos que más de 10.000 millones dejarían de figurar por este concepto en la contabilidad fiscal.

– La deslocalización empresarial también reduciría la tributación de las sociedades en Cataluña. Informaciones de Expansión apuntan que, de confirmarse el camino de Cataluña hacia la independencia, numerosos empresarios estadounidenses, alemanes, británicos o japoneses podrían llevarse sus multinacionales hacia otros lugares de la Península Ibérica. Lo mismo ocurriría con empresas españolas que operan desde la región. Por otro lado, conviene recordar el estudio de Axesor que señala que ese éxodo fiscal ya está ocurriendo: en los últimos años, más de 1.000 compañías se han mudado de Cataluña a Madrid debido al mejor clima fiscal vigente en la región que gobierna Ignacio González. Por otro lado, la incertidumbre ya está teniendo un impacto notable: por ejemplo, Freixenet ha paralizado una inversión de hasta 35 millones de euros, Montblanc se ha trasladado a Madrid

– Un aspecto con importantes implicaciones económicas es el posible éxodo demográfico. Esto ya se puede apreciar en plena crisis: Cataluña sufre una fuga neta de -16.000 residentes desde 2008, mientras Madrid es el principal receptor de población (+14.000).

– Si hablamos de deuda pública, debemos empezar considerando los más de 50.000 millones de deuda pública manejada por la Generalitat. Este indicador se duplicó entre 2003 y 2013. En cuanto a la deuda por ocupado, Cataluña está hoy a la cabeza de España (17.745€ frente a los 7.344€ de Madrid o los 7.818€ de Andalucía). También en intereses anuales por ocupado, Cataluña sale mal parada (690€ frente a los 239€ de Madrid o los 284€ de Galicia).

– Además, las arcas de la hipotética Cataluña independiente debería asumir alrededor de 180.000 millones de euros de la deuda pública española, según cálculos del profesor Gay de Liébana. A esto se unirian la obligación de devolver los más de 20.000 millones del Fondo de Liquidez Autonómica con los que el gobierno de España ha “rescatado” a Cataluña.

– Sobre este punto, es importante destacar que, según lo publicado por El Mundo el domingo 20 de octubre de 2013, “Cataluña no ha podido hacer frente al pago de los intereses trimestrales que tiene que abonar por el “rescate” del FLA. Técnicamente, es un “default”, una suspensión de pagos, pero el gobierno ha optado por una solución menos onerosa, consistente en descontar los intereses no abonados del próximo tramo del FLA”. Algo similar ocurrió el día 31 de octubre de 2013, cuando el propio gobierno catalán pidió otra inyección, esta vez de 1.416 millones de euros, para hacer frente a su enorme deuda, que solamente en pagos pendientes a farmacias sumaba más de 400 millones.

– De cara al cómputo de la deuda resultante, también sería necesario contar con la de los entes públicos autonómicos, que acapara el 50% del total registrado en España, sumando más de 5.000 millones. En suma, la deuda total que asumiría Cataluña no sería inferior a los 175.000 millones, lo que equivaldría a cerca del 90% del PIB. De ello podría descontarse la supuesta “deuda” de inversiones que tiene el gobierno de España con Cataluña: Artur Mas la cifró inicialmente en 9.357 millones pero, como ha reconocido Duran i Lleida, la cifra real que puede exigir la región nunca superaría los 4.400 millones. No obstante, y cambiando la óptica, también se puede afirmar que Cataluña debe 16.000 millones a Murcia por frenar el trasvase del Ebro. Por eso, para evitar polémicas políticas, lo más útil en este sentido es recordar que la inversión en Cataluña triplica la media nacional.

– Por otro lado, cabe recordar que las últimas emisiones de deuda que realizó Cataluña fueron rebajadas a la categoría de “bono basura” y solamente pudieron ser financiadas gracias al “rescate” aprobado desde el gobierno de España, intervención que evitó un impago que hubiera afectado a 130.000 tenedores de los llamados “bonos patrióticos”.

– En lo tocante a la sostenibilidad del sistema de pensiones, su sostenibilidad dependería de un drástico recorte de las prestaciones, ya que Cataluña tiene una Seguridad Social deficitaria, y su déficit va en aumento (acumula 6.400 millones desde 2010). Se estima que cada pensionista perdería, al menos, 700 euros al mes.

– Con respecto al gasto público adicional que resultaría de la asunción de competencias hoy delegadas al gobierno de España, Cataluña podría estar enfrentando un coste adicional de más de 35.000 millones de euros.

– Esto se una a una administración ya de por sí costosa: en los presupuestos de 2010, por ejemplo, el gasto público/PIB de Cataluña era del 20% frente al 10% de Madrid. Algunos datos: hay 135 diputados autonómicos, 130 diputados provinciales, 9.132 alcaldes y concejales, 1.051 consejeros comarcales, miles de trabajadores públicos contratados “a dedo” (alrededor de 18.000), 1.900 entes públicos (con 54.000 personas a sueldo), más de 176.000 funcionarios y empleados de Administraciones, 120 consejos asesores y consultivos (con 2.000 burócratas), etc. Solamente en gastos de personal, hablamos de más de 12.000 millones de euros al año. Una versión ampliada y actualizada de estas magnitudes, aquí.

– Aunque Cataluña podría mantener unilateralmente el euro y emular la exitosa apuesta monetaria de Montenegro, el sistema financiero catalán estaría en riesgo de quiebra ya que pasaría a estar fuera del sistema del BCE, perdiendo el acceso a la financiación del banco central. En el actual paradigma bancario, semejante escenario supondría un enorme estrés para entidades como CaixaBank o Sabadell. Así lo ha confirmado el gobernador del Banco de España, Luis María Linde. Adicionalmente, economistas como Jordi Galí subrayan que Cataluña podría vivir una fuga de capitales que complicaría más aún esta cuestión.

– Por su parte, José Luis Feito teme que la hipotética secesión genere un grave escenario de inflación, lo que también tendría un impacto negativo en la economía catalana.

A VUELTAS CON LA FINANCIACIÓN TERRITORIAL

En la actualidad, el sistema de financiación autonómica está en el centro de las críticas económicas de los partidarios del secesionismo. No obstante, cabe señalar que la región que sale peor parada de este modelo no es Cataluña sino Madrid:

Cataluña recibe cuatro veces más que Madrid en el reparto de la financiación autonómica. La región gobernada por Ignacio González tan sólo recibe del sistema de financiación el 17% de lo que recauda, frente al 60% que se entrega a Cataluña. No obstante, cuando contamos también con las transferencias que supone el “rescate” de Cataluña (alrededor de 30.000 millones), encontramos que las balanzas fiscales muestran que Cataluña no tiene déficit sino superávit con el gobierno central. Domingo Soriano profundiza en el análisis de la esquiva cuestión de las balanzas aquí y aquí. Otras interpretaciones en diferentes líneas, aquí, aquí y aquí. Pedro Calvo Sotelo subraya que, depende del criterio empleado, Cataluña tiene superávit o déficit.
– Poniendo los datos en términos relativos, la situación sigue siendo mucho mejor para Cataluña: recibe una financiación por habitante superior en 235 euros a la de Madrid. Midiendo estos datos sobre población o PIB, se mantiene ese mejor trato.
Contabilizando los cuatro fondos de financiación autonómica, encontramos que solamente Madrid y Baleares reciben menos de lo que aportan. En concreto, el saldo neto de Madrid es de -2.147 millones. Para Cataluña, hablamos de un beneficio neto de +90 millones.
– En cuanto al supuesto “maltrato” del gobierno central a Cataluña en materia de inversiones, conviene recordar algo que ya hemos señalado antes: las inversiones son tres veces más altos en Cataluña que en el resto de España. Llama la atención, de hecho, que en 2013 sube un 156% la inversión de la Administración Rajoy mientras cae un 60% la de la Administración Mas.
– El “plan de pago a proveedores” beneficia a regiones como Cataluña, que no tienen solvencia suficiente para cumplir con estos compromisos. La deuda con autónomos del gobierno catalán es de 804 millones de euros, la más alta de España. En cuanto a la deuda por tecnología sanitaria, asciende a 273 millones de euros. Además de estar a la cabeza en morosidad, la región también es la que más tarde paga a sus proveedores. Estos indicadores son de 487 y 175 millones en Madrid, región que no se acoge a este mecanismo de pago.

¿HAY UNA ALTERNATIVA MEJOR DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO?

Hay quienes argumentan que Cataluña podría adoptar un marco tributario muy atractivo para solucionar parte de estos retos, pero no hay que olvidar que los últimos gobiernos catalanes se han caracterizado por subir compulsivamente los impuestos. La presión fiscal en Cataluña es del 17,6% del PIB regional frente al 9,9% de la Comunidad de Madrid. De hecho, la región madrileña ha profundizado sus rebajas de impuestos en octubre de 2013, adoptando un marco fiscal mucho más atractivo que el de Cataluña (más aquí, aquí y aquí).

En cuanto a las medidas de “austeridad” que también serían necesarias para configurar ese marco tributario atractivo, cabe recordar que Cataluña ha incumplido sistemáticamente sus compromisos de déficit público, justo al contrario que regiones como Madrid. Un ejemplo: en 2012, el gobierno de Mas apenas redujo su descuadre fiscal en dos décimas, a pesar de los miles de millones que recibió Cataluña mediante el “rescate autonómico” (FLA). Por todo esto, la idea de una Cataluña convertida en una especie de “paraíso fiscal” se antoja utópica, especialmente ante el auge de los partidos de izquierda vivido en los últimos años (ERC lidera encuestas, CUP entra en el Parlamento, etc.).

Considerando todo lo anterior, entiendo que, desde el punto de vista económico, hay una alternativa. De acuerdo con mi planteamiento, la solución fiscal que maximizaría el bienestar económico de Cataluña no es la de la secesión. No obstante, creo que la situación actual debe mejorarse sustancialmente. Es por eso que, pensando en aumentar el bienestar económico de España y de Cataluña, recomiendo el desarrollo de un sistema de federalismo fiscal.

Como he explicado en numerosas ocasiones, un mejor sistema de financiación permitiría que todas las regiones tuviesen un trato similar al que obtienen País Vasco y Navarra, cuyos privilegios forales habilitan un modelo de responsabilidad fiscal en el que el territorio gestiona buena parte de lo que recauda. Es llamativo que tanto el País Vasco como Navarra mantengan un paradigma económico mucho más liberal que la mayoría de las CCAAs, y probablemente esto se debe a que sus legisladores deben actuar con una mayor responsabilidad a la hora de manejar las finanzas públicas.

Esto contrasta con la situación que hoy se vive en muchas regiones, donde la financiación autonómica sobrefinancia a regiones que, a cambio, pueden gastar más sin subir impuestos. Por ejemplo, en el sistema de financiación autonómica, Andalucía recibe más de 180 euros por cada 100 euros recaudados. El sistema alternativo que propongo permitiría que cada región se quede con la totalidad del dinero recaudado, descontándose a continuación un cupo fijo que se calcula en concepto de los gastos que el gobierno central asume por competencias no transferidas (inversiones, defensa, acción exterior…). El modelo que propongo para Cataluña y toda España tendría que implantarse a lo largo de varios años, permitiendo una transición de un sistema a otro. Los cupos se actualizarían anualmente (hoy se renuevan cada lustro).

La nueva situación daría total soberanía fiscal a Cataluña y a todas las regiones españolas. Esto reforzaría el autogobierno y promovería buenas políticas tributarias, como vemos en EEUU. Para la región catalana, el concierto fiscal tendría un impacto de 11.000 millones anuales. Los enfrentamientos entre Cataluña y el resto de España ya no estarían motivados por cuestiones económicas, ya que cada territorio ganaría el poder de gestionar sus propios ingresos. Al mismo tiempo, este mecanismo evitaría los riesgos que sí entrañaría la secesión, ya descritos. Hablamos de una despolitización del debate fiscal que, además, avanzaría una mayor responsabilidad a la hora de manejar ingresos y gastos.

No cabe señalar que esta propuesta sea extravagante, ya que las encuestas muestran que la mayoría de los catalanes apuestan por esta vía. En diciembre de 2013, por ejemplo, se reveló que solamente un 35% pide la secesión, mientras que un mantenimiento del paradigma actual convence al 39% y el 43% apoya un “cambio de relaciones”. Estas dos segundas opciones son compatibles con la propuesta esbozada en este artículo.

NO TODO ES LA ECONOMÍA

Hasta aquí mi valoración económica, pero también está la cuestión política que no tiene por qué quedar resuelta. ¿Qué hay de los catalanes que quieren la independencia política, con independencia del coste? Países como Canadá o Gran Bretaña han abordado esta cuestión mediante referéndums. En el país norteamericano, se consultó al Quebec sobre su posible secesión. En el del Reino Unido, la pregunta será en 2014 y se celebrará en Escocia.

Hay observadores que entienden que esta consulta debe implicar a toda España, ya que al ser Cataluña un territorio del Reino, la secesión afecta a la soberanía, de la que son representantes todos los habitantes del país. Sin embargo, los independentistas esgrimen que el “derecho a decidir” debería ejercerse únicamente a nivel catalán. Lo que está claro es que esta cuestión política tiene que encontrar su propio arreglo, ya que el aspecto económico antes expuesto no es la única dimensión en la que se circunscribe este debate.

2 thoughts on “¿Secesión o federalismo fiscal? Una reflexión sobre el futuro económico de Cataluña

  1. Predrag dice:

    Una Cataluña independiente es completamente viable, lo han dicho ya economistas reputados como Martin Wolf(Times), Kenneth Rogoff(premio Novel) o Roland Vaubel. España sin Cataluña a priori tambien tendría que serlo pero para ello habría de cambiar su modelo productivo y limpiar sus estructuras administrativas del poder heredado por los hijos del franquismo, si no lo aplica lo pasará realmente mal. Un sistema federal hoy dia en España es inaplicable porqué los que mandan tienen la concepción del Estado “una grande y libre” y para revertir éste pensamiento harian falta almenos 30 años.

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