La tulipomanía: mitos y realidades

TulipomaniaLa segunda parte de la película Wall Street, dirigida por Oliver Stone y protagonizada por Michael Douglas, ha popularizado una de las “burbujas” especulativas de las que más se ha escrito a lo largo de los años. Hablamos de la “tulipomanía”, también conocida como la fiebre de los tulipanes. En el film, el legendario Gordon Gekko exhibe un cuadro que muestra la flor del tulipán sobre la que se basó esta “burbuja”, así como la tabla que muestra la flase alcista y el eventual derrumbe posterior.

RELATO POLÍTICAMENTE CORRECTO DE LA “TULIPOMANÍA”

¿Cómo es posible que el precio de un bulbo fuese diez veces el sueldo de un profesional? A continuación reproduzco el relato habitual de este fenómeno:

1. La flor llegó del Imperio Otomano a Holanda a lo largo del siglo XVI. Un botánico flamenco, Carolus Clusius, empezó a cultivarlo en 1593, observando que la flor conseguía resistir mejor de lo habitual el clima de los Países Bajos.
2. El tulipán era completamente diferente a las demás flores conocidas en la Holanda de aquellos años. Una expedición comercial de la Compañía de las Indias Occidentales podía ofrecer retornos de hasta el 400%. Los nuevos burgueses construyeron casas y no dudaron en decorarlas con los admirados tulipanes. Pronto aparecieron nuevas variedades de colores, una de las más populares no era más que una mutación generado por una especie de virus.
3. Los tulipanes necesitan entre 7 y 12 años de tratamiento antes, lo que generó una oferta limitada para una demanda creciente. Además, como la compra-venta de tulipanes infectados ganó en popularidad, el proceso de tratamiento de los tulipanes se alargó más aún. La oferta seguía contrayéndose mientras que la demanda no paraba de crecer.
4. El trading de tulipanes se hacía entre junio y diciembre, justo después de los meses de abril y mayo, cuando tenía lugar el florecimiento de la planta. Los “floristas” firmaban contratos equiparables a los futuros de hoy en día, ya que se comprometían (ante notario) a comprar tulipanes al final de la temporada. Las ventas en corto fueron prohibidas desde 1610, y esta práctica fue reprimida con diferentes leyes adicionales en 1621, 1630 y 1636.
5. El interés traspasó fronteras y llegó a Francia. Los especuladores del país galo entraron en el mercado a mediados de la década de los 30 del siglo XVII. Los precios seguían subiendo, incluyendo aquí a los bulbos infectados que hemos mencionado anteriormente. Por aquel entonces se formalizó un mercado de futuros, ya que la práctica de pactar la compra de tulipanes para final de año había seguido creciendo. La tasa que pagaban los agentes del mercado era del 2,5%, con un tope de tres florines por cada intercambio. Todos los contratos se hacían vis a vis, sin mediación o acuerdos directos con ninguna casa central de intercambio.
6. Después de productos como la ginebra o el queso, los tulipanes se convirtieron en el cuarto producto más exportado de Holanda en el año 1636. Muchos participantes en el mercado especulaban sobre una flor que ni conocían. No faltó la gente que se hizo millonaria o se arruinó de la noche a la mañana. 7. El punto álgido de la “fiebre” se alcanzó entre 1636 y 1637, cuando los bulbos podían estar cambiando de propietario en diez ocasiones durante un lapso de apenas 24 horas. Una peste bubónica empezó a sembrar las dudas en 1637, aupando primero la “burbuja” hasta su punto álgido pero dando lugar a su colapso posterior. En enero de 1937, el precio se multiplicó por 26. El derrumbe llegó en febrero.

Los informes del Instituto Internacional de Historia Social afirman que un florin de aquellos años tenía el poder de compra de 10,28€ en 2002. A raíz de este indicador, podemos encontrar que, según las transacciones de 1635, un bulbo de tulipan valía unos 25.700€. Otra forma de poner en perspectiva los datos es fijándonos en la enorme cantidad de bienes que se intercambiaban por las flores.

El colapso de la fiebre especulativa tuvo mucho que ver con la falta de nuevos compradores. La escalada de precios se derrumbó cuando ya no había nadie dispuesto a pagar más aún por estas flores. La demanda se hundió y los precios cayeron de forma brusca. Quienes habían cerrado ya sus compras futuras iban a pagar diez veces más del nuevo precio fluctuante en el mercado.

Por supuesto, no faltó la intervención gubernamental: algunos especuladores pidieron “ayuda” y las autoridades permitieron cancelar los contratos de futuros a cambio de un pago equivalente al 10% del precio pactado, lo que suponía una quita del 90%. Los jueces se negaron a mediar las diferentes disputas que generó esta situación de inseguridad legal: el argumento era que estos contratos no eran materia de derecho sino un intercambio del mundo del juego. Esto recuerda a numerosos comentarios que escuchamos hoy sobre el supuesto “capitalismo de casino” que vivimos.

Mucho se ha escrito desde la “tulipomanía” desde que el periodista escocés Charles Mackay hablase de esta cuestión en su libro de 1841 sobre irracionalidad social. Otros ejemplos económicos que mencionó en su libro fueron la burbuja del Mar del Sur o la Compañía del Mississippi. La investigación de Mackay ganó influencia en 1797, gracias a los trabajos de Johann Beckmann.

¿DEBEMOS CREER EL RELATO HABITUAL DE LA “FIEBRE DE LOS TULIPANES”?

Panfleto de la Tulipomanía, 1637A raíz de todo lo anterior, pareciera que la “tulipomanía” fue, efectivamente, un episodio especulativo de grandes consecuencias. No obstante, buena parte de la literatura sobre este fenómeno bebe de fuentes propagandísticas antiespeculativas que datan, igualmente, del siglo XVII.

En su tesis doctoral, Anne Goldgar ha explicado que el fenómeno tuvo un alcance muy limitado, reduciéndose a un pequeño grupo de personas. Goldgar también ha subrayado que buena parte de las informaciones sobre la “fiebre de los tulipanes” proviene de fuentes sesgadas o, directamente, supone plagios de materiales anteriores.

Otros autores, como Peter Garber, también han subrayado que el alcance del fenómeno fue limitado. No debería extrañarnos: es muy posible que el alcance de la “tulipomanía” fuese mucho menor de lo que solemos escuchar cuando se habla de este fenómeno. ¿Por qué? Principalmente, porque el número de agentes que participó realmente en el mercado no era tan pronunciado y porque, aunque los precios subían y subían, los compradores y vendedores no estaban intercambiando dinero sino títulos.

Al no realizar las ventas, las pérdidas monetarias reales derivadas de la “fiebre de los tulipanes” fueron muy limitadas. De hecho, la quita del 90% que hemos mencionado habría hecho más limitado aún el alcance del fenómeno. Por tanto, aunque hay parte de realidad en la historia de la “tulipomanía”, también parece evidente que esta “burbuja” especulativa no tuvo consecuencias dramáticas para Holanda, debido a su limitado alcance.

Existen otros argumentos que conviene tener en cuenta:

– Como ha explicado Garber, era lógico que una planta exótica costase más, especialmente en el momento de su descubrimiento y coincidiendo con un crecimiento de la clase media.
– Kindleberger ha señalado que el epiosodio es “aislado” y no puede ser comparado con “burbujas” financieras producidas en los últimos siglos.

Eso sí: adoptar una visión escéptica de la “tulipomanía” no debe hacernos olvidar algunos aspectos:

1. El número de bancarrotas registradas en las principales ciudades holandesas se duplicó entre 1836 y 1837.
2. La competencia entre divisas facilitó la entrada de monedas al país, rebajando los tipos de interés y alimentando un “boom” económico con ciertos desajustes, como por ejemplo el que nos ocupa.
3. La “tulipomanía” nos recuerda que los mercados tienden a la eficiencia cuando hay competencia y cuando se observan a medio-largo plazo.

Anuncios

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s