Rescates financieros en España y Europa: echando la vista atrás

EL RESCATE PRIVADO COMO ALTERNATIVA AL RESCATE PÚBLICO: BAIL-IN EN VEZ DE BAIL-OUT

¿Había alternativa a los “rescates” con dinero público de entidades financieras? Por supuesto: aquellas instituciones del sector que hubiesen entrado en una situación critica, deberían haber explorado opciones como las que siguen:

  1. Bancarización/Privatización (en el caso de entidades públicas).
  2. Ampliaciones de capital voluntarias.
  3. Subasta de carteras o subasta íntegra de la entidad.
  4. Venta de participaciones y activos.
  5. Emisión de bonos convergentes convertibles (CoCos).

Agotadas estas opciones, seguiría sin ser necesario un rescate con dinero público, ya que existiría la posibilidad de hacer un “bail-in” en vez de un “bail-out“. En esencia, este proceso habría convertido en cargar el peso del ajuste sobre los accionistas y los acreedores, evitando así la inyección del dinero de los contribuyentes en estas operaciones.

¿Cómo se desarrollaría este “rescate privado”? Ante la situación de quiebra de la entidad, se aprobaría una serie de ampliaciones de capital que sería suscrita obligatoriamente por los acreedores del banco. De este modo, la entidad quedaría recapitalizada y se aplicaría una “quita” inicial, que quizá podría ser recuperada después, dependiendo de la evolución de las acciones del banco recibidas por los acreedores.

En el caso de Bankia, la propuesta del Instituto Juan de Mariana planteó convertir en fondos propios los siguientes títulos de deuda: el 100% de la deuda subordinada (13.400 millones), el 50% de la deuda senior no garantizada (vencimiento posterior a 2017, equivalente a 13.500 millones) y el 25% de la deuda senior no garantizada (11.600 millones de euros). Esto habría aflorado los 23.000 millones que necesitaba Bankia para aflorar el mismo capital que recibió con la inyección de dinero público.

Este ajuste interno de las entidades en dificultades habría evitado que los contribuyentes tuviesen que financiar los rescates bancarios. Además, habría introducido una mayor disciplina de mercado: se habría acabado con la garantía de “rescate” (con lo que ello supone en materia de competencia) y se habría jerarquizado la asignación de las “quitas” de acuerdo con el riesgo asumido.

Evidentemente, todo esto no haría que el sistema financiero fuese un ejemplo de competencia de mercado: ahí seguiría la sobrerregulación, la banca central, la garantía de determinados productos… No obstante, el “bail-in” supondría un salto adelante por las razones antes expuestas. De hecho, la superioridad de este mecanismo ha tenido cierto eco entre los legisladores, como vimos en España con la quita a las preferentes o en Chipre con el acuerdo que evitó la quiebra del sistema financiero.

¿EXPLICAN LOS RESCATES LA CRISIS DE DEUDA ESPAÑOLA?

A menudo escuchamos que, sin las ayudas a la banca, España no estaría sufriendo una crisis de deuda pública como la que arrastramos desde hace años. Sin embargo, los datos son claros: de cada 100 euros de deuda pública adicional, alrededor de 15 corresponden a los “rescates financieros”, mientras que el 85% restante obedece al despilfarro presupuestario, la falta de austeridad y la insostenibilidad fiscal del “Estado del Bienestar”. Pueden leer más sobre el tema aquí.

¿LOS RESCATES BANCARIOS PUEDEN SUPONER “BENEFICIOS” AL FISCO?

Asumiendo que no existiese una alternativa a los rescates financieros sufragados por el contribuyente, cabría plantearse si este tipo de operaciones es, por definición, deficitaria. La respuesta es negativa: como ha demostrado un influyente informe de Allianz Global Investments, la mayoría de los “rescates” financieros suelen ser “devueltos” por las entidades a medio o largo plazo.

Vayamos caso por caso, analizando únicamente estas inversiones desde el punto de vista de la comparación entre lo inyectado y lo recuperado:

– En 1996, Finlandia rescató su sector financiero con una inyección equivalente al 13% del PIB. Aunque recuperó parte de lo comprometido, la pérdida siguió siendo elevada (en el entorno del 7-8% del PIB).
– En Suecia y Noruega, los rescates financieros de entidades como Nordea y Den Norske Bank durante los años 90 sí resultaron en una recuperación del dinero público comprometido.
– En EEUU, el “rescate” de AIG en 2008 ha sido compensado con un “beneficio” de 5.000 millones, mientras que las operaciones de Citigroup y Bank of America han albergado la devolución de todo lo entregado y el pago de 4.500 millones más. Incluso con gigantes hipotecarios tan vinculados  a las subprime, caso de Fannie Mae y Freddie Mac, se espera recuperar lo comprometido.
– En Reino Unido, las operaciones desencadenadas tras la crisis financiera de 2008 también han permitido “empatar” lo inyectado a Lloyds (20.000 millones de libras). En el caso del Royal Bank of Scotland, la operacion permanece en números rojos. Por último, el “rescate” a Northern Rock y Bradford & Bigley plantea un escenario incierto, pero en cualquier caso hablaríamos de un leve “beneficio” o una “pérdida” razonablemente reducida.
– En Hong Kong, las autoridades entraron en el banco HSBC en 1998 y tomaron una participación del 10% del capital de la entidad. El paquete fue vendido posteriormente por 90.000 millones más de lo invertido inicialmente.

Es importante entender, no obstante, que estos “rescates” generan distorsiones muy significativas: minan la competencia en el ámbito financiero, exponen al contribuyente a mayor déficit y deuda pública, premian a malos gestores y evitan ajustes internos como los descritos en los párrafos dedicados al “bail-in”, etc. Eso sí: queda demostrado que, pese a todo, un “rescate” de entidades financieras no tiene por qué generar “pérdidas”, al menos si entendemos que el éxito o fracaso de estas operaciones se mide por la capacidad de recuperar lo inyectado y evitar la quiebra.

¿Y EN EL CASO DE ESPAÑA?

El FROB ya ha anunciado que da por perdidos 37.000 millones de los 52.000 inyectados hasta la fecha en las “cajas de ahorros”. La Comisión Europea también ha explicado que da por perdidos 26.000 de los 41.000 millones del préstamo concedido al Ejecutivo español para “rescatar” a la banca.

En este sentido, cabe señalar que el Tribunal de Cuentas ha destacado que el primer “rescate” concedido a las “cajas” no fue controlado por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero ni por el Banco de España, entonces gobernado por Fernández Ordóñez. ¿Qué significa esto? Que los números rojos serán, como mínimo, de 20.000 millones de euros, ya que el dinero comprometido en los primeros “rescates” del FROB no se recuperarán en absoluto por la mala actuación de gobierno y supervisor bancario.

Ante semejante panorama, resulta evidente que las autoridades prefirieron aprobar un “manguerazo” de dinero público sin imponer condición alguna ni controlar el destino de las ayudas. Eso explicaría que, en el caso de nuestro país, las “ayudas” a la banca hayan resultado totalmente ruinosas. En cierto modo, esto era previsible: en España no han quebrado los bancos privados sino las “cajas” públicas, y por eso el criterio político ha prevalecido sobre el criterio económico.

¿QUÉ OCURRE SI CONSIDERAMOS LAS APORTACIONES A LOS DEMÁS “RESCATES” EUROPEOS?

Planteando la posibilidad de “recuperar” parte del dinero comprometido en estas ayudas, hemos mencionado los 41.000 millones que aportó la Unión Europea para el “rescate” financiero. No obstante, es importante señalar que España ha contribuido 42.900 millones de euros a los “rescates” aprobados por la UE para Chipre, Grecia, Irlanda y Portugal.

Por tanto, incorporando la dinámica de los “rescates” europeos, la estimación se hace aún más compleja y resulta más difícil hacer una valoración del panorama real en el que nos estamos moviendo. Incluso volviendo al escenario del “bail-in”, encontramos que la realidad europea no puede quedar del todo ignorada, ya que diferentes entidades financieras alemanas o francesas habrían “sufrido” las consecuencias del “rescate” privado que planteo como alternativa superior al “bail-out” con dinero público.

CONCLUSIONES

  1. Hay alternativa privada a los “rescates financieros” con dinero público. En el futuro, la opción del “bail-in” debe prevalecer sobre la del “bail-out”.
  2. Aunque los “rescates” aumentan el agujero de las cuentas públicas, otros factores han generado un deterioro fiscal mucho mayor.
  3. Los “rescates” en España han sido especialmente negativos, pues se han desarrollado de forma anti-económica. En otros países, un criterio más cercano a la lógica del mercado ha conseguido que, al menos, estas operaciones no supongan unas pérdidas tan elevadas.
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2 thoughts on “Rescates financieros en España y Europa: echando la vista atrás

  1. Marqués says:

    Como bien dice Vd, resulta muy difícil hacer una valoración del panorama real en el que nos estamos moviendo.

    En todo caso y en referencia al tema del carácter deficitario o no de los rescates públicos a largo plazo, habría que plantearse las siguientes preguntas:

    1. ¿Por qué ningún inversor, salvo el Estado, estaba o esta dispuesto a invertir en la banca en esas condiciones?
    2. ¿Por que ha sido “necesaria” la creación de un banco malo? ¿Nadie quería comprar activos que en un futuro, en una época de menor incertidumbre, pudieran ser rentabilizados?
    3. En definitiva, ¿no será que si el único dispuesto a inyectar dinero es el Estado, será que los activos que respaldan dicha inversión no valen lo que el Gobierno va a pagar por ellos?

    Porque inversores de riesgo siempre hay (los vulgarmente llamados fondos buitre), pero claro los precios que ofrecen (que son los de mercado) son los que son….

    Y siguiendo con el banco malo . ¿Sería lícito contabilizar en el futuro como beneficios el dinero obtenido por la venta o cobro de las inversiones estatales actuales, si en el periodo que transcurre entre la inversión y la desinversión estatal, se ha traspasado a los contribuyentes (al banco malo) una gran parte de la cartera crediticia morosa de la banca?

    Es decir:
    1. Invierto en el rescate de Bankia.
    2. Traspaso sus créditos morosos al banco malo
    3. Desinvierto ahora que esta saneado, y obtengo beneficios
    4. La perdida se la come el banco malo, pero aparentemente la inversión en Bankia ha sido rentable. Así también se hacer yo rentable una mala inversión…
    5. Eso se llama redistribuir la riqueza del país desde los contribuyentes hacia los accionistas, directivos, trabajadores y acreedores de las entidades financieras.

    Muy complicado de valorar. Y todo esto sin entrar en los desajustes que produce etc…

    En definitiva no se yo si será posible estimar de forma realista todo este embrollo. Me quedo entonces con la pregunta, ahora enunciada como afirmación:

    SI EL ÚNICO DISPUESTO A INYECTAR DINERO ES EL ESTADO, SERÁ QUE LOS ACTIVOS QUE RESPALDAN DICHA INVERSIÓN NO VALEN LO QUE EL GOBIERNO VA A PAGAR POR ELLOS.

    Saludos.

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