Las sombras de la economía ecuatoriana

Según el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, el enorme aumento de la inversión pública desarrollado desde 2007 se ha asumido para atraer más inversión privada. ¿Ha conseguido su objetivo? Para evaluarlo, recordemos los datos presentados por Pablo Lucio Paredes en El Universo y echemos un vistazo a este artículo que publiqué en junio de 2013 en el periódico La Gaceta, la web Negocios.com y el Instituto CATO:

1. El nivel de inversión total ha crecido en Ecuador desde entonces, subiendo su peso frente al PIB en un 3%.
2. Si nos sumergimos en los datos, comprobamos que la inversión pública aumenta su ratio frente al PIB en siete puntos porcentuales.
3. No obstante, la inversión privada no solamente no ha crecido sino que su peso sobre el total del tamaño de la economía ha cedido en cuatro puntos.

Si nos fijamos en la inversión extranjera, el retroceso es notable: Ecuador capta hoy el 0,3% de la inversión en la región, cuando entre 2002 y 2006 consiguió, de media, el 0,9% del total de América Latina.

Considerando únicamente el dato agregado de inversión, los datos de 2001-2006 son idénticos a los de 2007-2012. La diferencia estriba en que este indicador, equivalente al 1,7% del PIB, se nutre cada vez más de gasto público y cada vez menos de gasto privado: entre 2001 y 2006, las empresas y las iniciativas de mercado aportaban inversión por valor del 1,4% del PIB… pero entre 2007 y 2012, su ratio ha caído a un -0,1%.

Midiendo el peso de la inversión privada sobre el total, vemos que si antes superaba el 75% hoy ya ronda el 50%. Esto significa que el sector privado ha sido “expulsado” por el sector público, que lejos de atraer más inversión privada, ha conseguido todo lo contrario.

La situación es aún más preocupante si tenemos en cuenta la profundización de la dependencia del petróleo que se observa en los últimos años. Este asunto ya fue comentado por Gabriela Calderón de Burgos en 2011, y podemos verlo ilustrado en la siguiente gráfica del blog Economía en Jeep:

Dependencia Petróleo Ecuador Rafael Correa

Es evidente que desde que llegó al poder el gobierno de la “Revolución Ciudadana”, las políticas del llamado “socialismo del siglo XXI” han hecho que la economía no petrolera esté cada vez más ligada al comportamiento del precio del petróleo. Esto es preocupante por diferentes motivos: confirma merma del mercado y mayor dependencia económica del Estado, aumenta volatilidad ante fluctuaciones en el precio del petróleo, etc.

De hecho, la revolución energética que supone el fracking puede catalizar una corrección en el precio del petróleo que podría arrastrar a Ecuador a una crisis mucho mayor que la que se habría producido si los fundamentales de la economía se hubiesen mantenido menos ligados al precio del crudo.

Hasta la fecha, desde el año 2007 hasta hoy, el Estado ecuatoriano ha aprovechado la bonanza petrolera para disparar su intervención en la economía. Algunos datos:

1. Plantilla de empleados públicos crece en 100.000 personas. Sueldo de burócratas consume un 100% más en 2011 que en 2007.
2. Gasto público sube del 26% a más del 50% del PIB.
3. Presupuesto de propaganda gubernamental crece en más de un 1.300%.
4.  Presión fiscal se dispara más de un 175%, al hilo de numerosas subidas de impuestos: Renta, IVA, Especiales, Salida de Divisas, Especiales… y, como no, importaciones (solamente en junio de 2012, aumento de más de 100 cuotas arancelarias).

También hay que recordar que más del 50% del crédito hipotecario lo está concediendo el Estado a través del BIESS. Esto supone que el alcance de la intervención pública también es importante en el ámbito financiero.

Como expliqué en su día, los datos de crecimiento, reducción de la pobreza y creación de empleo también invitan al escepticismo:

1. Pese a bonanza petrolera, crecimiento medio es del 4,3% mientras que de 2002 a 2006 sumó 4,9%.
2. La pobreza se redujo en 7 puntos porcentuales en el mismo periodo en el que Perú la recortó en 17. En 2012, la pobreza se mantuvo constante en Ecuador mientras que en Perú se redujo en más de 500.000 personas.
3. En materia de creación de empleo, los datos del INEC apuntan a que la población activa se mantiene constante y no muestran grandes progresos en lo tocante a la creación de empleo formal.

Ante todo lo anterior, parece razonable adoptar una postura de cierta preocupación ante el futuro económico de Ecuador. Aunque la dolarización ha evitado males mayores, el sector productivo ha ido a menos y el crecimiento se ha sostenido a base de un elevadísimo gasto público que cuelga directamente de un petróleo en máximos. Si el precio del crudo se viene abajo, Ecuador sufriría hoy mucho más que antes, ya que la dependencia se ha profundizado en el último lustro.

Anuncios

4 thoughts on “Las sombras de la economía ecuatoriana

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s