La Alemania de Merkel capea la crisis con devaluación interna y austeridad

Hace algunas semanas, hablé en La Gaceta sobre las exitosas reformas laborales que ha aplicado Alemania para adaptar su economía a la reunificación y la globalización:

A la hora de abordar el problema del paro, es imprescindible hablar de Alemania. Después de la reunificación, el país teutón se enfrentó a un complejo escenario laboral. El Canciller Schroeder, consciente de este reto, estuvo a la altura de las circunstancias y aplicó una polémica reforma laboral que ha dado frutos conforme ha pasado el tiempo.

Siguiendo el consejo de una comisión dirigida por Peter Hartz, un polémico ex directivo de Volkswagen, se implementaron diversas medidas encaminadas a reducir el peso de la negociación colectiva y aumentar la flexibilidad laboral. En paralelo, el Ejecutivo alemán también racionalizó las prestaciones por desempleo, limitando su alcance y ligando su percepción a condiciones más exigentes.

En los años que siguieron, ya con Angela Merkel en la Cancillería, Alemania adoptó diferentes medidas fiscales encaminadas a reducir los impuestos sobre la renta de las personas y las empresas. El resultado podemos verlo en la tabla adjunta, que compara la tasa de paro de Alemania con la de Francia.

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Más recientemente, el periódico del Grupo Intereconomía ha publicado un artículo que detalla algunas de estas reformas, refiriéndose al segundo milagro económico del país teutón:

La canciller alemana, Angela Merkel, debe de sentirse eufórica. No solo ha logrado que la economía germana se recupere de la crisis financiera de 2008, con una revitalizada industria exportadora y una tasa de desempleo históricamente baja, sino que lo ha hecho mientras el grueso del resto de economías europeas todavía están temblando.

Donde otros países solo pueden ver un complicado futuro para sus economías, Alemania ve un flujo entrante de emigrantes cualificados, préstamos a bajo coste, una balanza comercial equilibrada y un mercado interno en expansión. Todo esto se convierte en una bendición para la economía teutona, y a Merkel, que luchará por la reelección en septiembre.

La opinión general es el que el éxito alemán se debe a la merecida victoria gracias a una férrea gestión económica. Sin embargo, el conservadurismo fiscal y las reformas estructurales por sí solas no explican el crecimiento en las exportaciones alemanas que ha sido provocado por grandes ajustes empresariales y del mercado laboral que ha revitalizado la industria alemana. El país también debe gran parte de su recuperación económica a la estructura de la Unión Monetaria Europea e, incluso, a las consecuencias del mercado laboral y financiero que se ha instalado en la Eurozona tras la crisis.

No obstante, la de Merkel por la austeridad es una apuesta arriesgada. Aunque parezca que trabaja en beneficio de Alemania, ha fallado a la hora de evitar una ola de recesión en Europa, ya que el país germano se beneficia de una Europa sana a la que exporta el 40% de sus productos. De hecho, los fabricantes de automóviles como Daimler y Volkswagen ya han comenzado a preocuparse por las débiles ventas en Europa. La convaleciente Eurozona hace que estos fabricantes vean en peligro la continuidad de la unión monetaria y fuerza a la economía teutona a poner sus ojos en los mercados emergentes, de los que podría llegar a depender a niveles peligrosos.

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Las respuestas a por qué la economía alemana ha prosperado simultaneamente a la asfixia de otras de sus homólogas europeas suelen apuntar hacia la política de la última década en el país, donde primaba el “apretarse el cinturón”. Las reformas de Hartz a principios de la década del 2.000- un paquete de medidas que facilitó a las empresas crear menos trabajadores blindados y menos trabajos temporales poco remunerados- suelen defenderse como un método para reducir los costes de la mano de obra y fomentar la contratación de más empleados.

Mientras tanto, la responsabilidad fiscal, regida por la Constitución alemana, financió supuestamente los buenos resultados germanos. Los políticos teutones, a su vez, han pregonado la austeridad y los cambios en el mercado laboral para otros países europeos como germen de una mayor competitividad, regreso al crecimiento y reducción de la tasa de paro.

En cambio, la base de la resurrección de la economía alemana y la continuidad de su éxito son son las reformas del mercado laboral o el conservadurismo fiscal, sino una larga década de ajustes en las relaciones laborales junto al puesto de Alemania en la UE. Mucho antes de las reformas de Hartz, las industrias alemanas enfrentadas a la creciente competencia global pusieron restricciones salariales, ajustaron el salario al tiempo trabajado y garantizaron la seguridad del puesto a los empleados cualificados. Con el consentimiento dado a regañadientes por los sindicatos, las empresas desarrollaron una serie de flexibles instrumentos que les permitían ajustar las horas de trabajo y pagar según sus necesidades económicas, en lugar de tener que doblegarse a la protección del puesto de trabajo del empleado. Las empresas, efectivamente, garantizaron seguridad laboral a cambio de las concesiones de los sindicatos.

Así, ahora pueden proteger su inversión en trabajadores cualificados (recortando salarios y horas de trabajo, por ejemplo) en lugar de despedir trabajadores cuando desciende la necesidad de producción. Estas innovaciones mejorarion la productividad, redujeron costes, dieron margen a las empresas para maniobrar durante la crisis y, en general, revigorizaron las industrias alemanas, que una vez más son admiradas en todo el mundo.

A mayores, Alemania ha sido capaz de utilizar su puesto en la unión monetaria para impulsar sus exportaciones. Gracias a sus modelos de negociación colectiva altamente coordinados, Alemania ya ha sido capaz de obtener una clara ventaja sobre otros países europeos en cuanto a la contención salarial.

Esta forma de devaluación interna, un equivalente a la devaluación de divisa basada en la reducción de salarios, ha propiciado el boom exportador y logrado que la economía germana sea más competitiva que la de otros países de la Eurozona. Un euro relativamente débil en comparación al de los tiempos de bonanza- o tan fuerte como lo sería el marco alemán- también propicia las exportaciones germanas. Otro golpe de suerte para los exportadores alemanes ha sido la influencia teutona en el Banco Central Europeo, que ha empujado a la institución a la obsesión por la estabilidad de los precios y mantener controlada la inflación.

En conjunto, estos ajustes para las empresas y el marcado laboral así como el puesto que ocupa Alemania en la Eurozona, sumados a una creciente demanda de bienes de alta calidad por parte de los países emergentes como China, han ayudado a Alemania a potencias sus exportaciones y rebajar su tasa de paro. Y aunque las exportaciones se resistieron un poco el pasado año, las industrias exportadoras germanas conservan su competitividad, como lo confirma un reciente estudio del Foro Económico Mundial.

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5 comentarios en “La Alemania de Merkel capea la crisis con devaluación interna y austeridad

  1. ramrock dice:

    Basicamente estoy de acuerdo pero no en cuanto a lo de los “inmigrantes cualificados” ya que los musulmanes, y en Alemania son legión, NO son NI serán nunca cualíficados, solo son parásitos seguidores de una religión despótica,totalitaria y criminal que debería ser ilegal.

    Por lo tanto, las cosas serian mucho mejor si se expulsara a todos ellos de Europa ilegalizando además la practica de semejante doctrina aberrante.

    Salud.

  2. Marqués dice:

    Hombre, el análisis de la Gaceta, no esta nada mal, pero decir a estas alturas que : “Los inmigrantes y el dinero de los inversores fluyen hacia el país desde el resto de Europa, huyendo de las estrictas condiciones que Merkel, junto a los tecnócratas de la UE, ayudaron a crear mediante su defensa de la austeridad, las reformas estructurales y la estabilidad de los precios” y que “Conocer estas vulnerabilidades y el modo en el que la economía alemana se ha beneficiado de este status quo, debería cambiar la tendencia de los políticos germanos por la austeridad a favor de las políticas de crecimiento para el resto de Europa”

    Vamos, que a estas alturas todavía se deslice el mensaje de que Alemania es culpable del estancamiento en el resto de Europa, porque impone políticas de ¿austeridad?…..y defender que quizás debería revisar su política monetaria en el BCE para favorecer políticas de ¿crecimiento? mediante acciones monetarias expansivas para unas economías ahogadas en un mar de créditos…..

    Es decir, se está defendiendo que hay que hacer reformas internas ( como hizo Alemania) , pero que simultáneamente hay que relajar las políticas monetarias y de acceso al crédito de los estados….
    Ese tipo de análisis debería estar superado hace tiempo.
    Saludos.

    1. diegosanchezdelacruz dice:

      Poco a poco, estimado lector. Podrá comprobar en el periódico de Intereconomía que la sección de economía está cada vez más impregnada de sensibilidad liberal (Díaz Villanueva, Llamas, De la Granja, Blanco, Valín y servidor como columnistas).

      Un saludo.

      1. diegosanchezdelacruz dice:

        Pues prepárese para una buena este viernes, porque pienso desmontar definitivamente el fracaso económico del “socialismo del siglo XXI”. Lo haré, además, ciñéndome a esos indicadores que algunos usan para defender lo indefendible: eso hará que la crítica sea aún más demoledora.

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