Desmontando el mito de la sanidad cubana

El castrismo nunca pudo proveernos de una vida próspera. No lo hizo en lo material y tampoco en el ámbito de la libertad. Pero hay que decir que el régimen sí ha sido muy bueno en algo: se merece la máxima calificación en el capítulo de exportación de mitos. Los Castro han sido muy diestros en eso a la hora de superar cualquier estándar internacional de propagación de mitos por el mundo.

La educación y la salud son dos importantes pilares del mito cubano. Es cierto que en la isla hay una extensa red de hospitales, de consultorios médicos, de policlínicos… Y también de escuelas. Pero debo decir que esa infraestructura nunca ha estado relacionada con la productividad del país. En realidad, solamente se pudo desarrollar y solamente pudo alcanzar cierta envergadura cuando Cuba recibía el subsidio soviético. 

Nosotros somos un país subsidiado, pasamos de un subsidiador a otro, antes era la Unión Soviética y ahora es Venezuela, antes venía el dinero del Kremlin y ahora viene del Palacio de Miraflores. Cuando yo era niña, en los años 80, los aportes soviéticos permitieron mantener estas estructuras educativas y sanitarias. Pero la URSS cayó y el subsidio se acabó. Y entonces nos dimos de bruces con la realidad.

Los párrafos anteriores recogen parte de mi conversación con Yoani Sánchez sobre el mito de la sanidad y la educación cubana. De este tema habla esta semana el diario ABC:

El mito de la sanidad cubana se desmorona a la misma velocidad que sus desvencijados hospitales, frustrados profesionales y el régimen comunista en general, sobre todo desde que le faltan los subsidios de la antigua URSS. La revolución castrista de 1959 implantó unos servicios sanitarios en teoría gratuitos y universales pero, como en el bloque soviético, muy básicos y plagados de carencias. El gran éxito del Sistema Nacional de Salud cubano, coinciden los expertos, es que «la propaganda oficial los ha convertido en los mejores del mundo», mientras sus médicos y enfermeros son los peor pagados. El problema no es tanto si su nombre es Hugo Chávez, Fidel Castro o cualquier otro miembro del partido único o del Gobierno, que acuden a centros especiales. El problema de verdad lo tienen los trabajadores que malviven con quince dólares mensuales o los presos.

«La sanidad en Cuba es pésima para el ciudadano de a pie por la falta de recursos. Existe un apartheid que favorece a la élite gobernante y a los extranjeros que pagan en dólares, mientras se les niega atención médica a los presos y algunos disidentes por motivos políticos», explica María Werlau, directora de Archivo Cuba, una organización sin ánimo de lucro con sede en EE.UU., que investiga este falso mito de potencia médica que proporciona a la dictadura ingentes réditos políticos y económicos.

Darsi Ferret, un médico cubano refugiado político en Estados Unidos desde 2012, asegura que el sistema de atención primaria está «prácticamente desarticulado, las consultas están vacías, sus profesionales han sido enviados a las lucrativas misiones internacionales», sobre todo a Venezuela. Este exprisionero de conciencia de 43 años fue expulsado en 2006 del policlínico Luyanó, en el municipio habanero de 10 de Octubre, por su labor opositora. Como médico de urgencias sabe lo que es trabajar en instalaciones semiabandonadas, con falta de higiene, dificultades para encargar un electrocardiograma, sin medicinas básicas como un antipirético o de material como una bolsa para la orina.

A este deprimente cuadro se unen profesionales desmotivados que perciben entre 16 y 23 dólares mensuales, dependiendo de si es un especialista; frustrados por no poder atender a sus pacientes como es debido por la falta de recursos e iniciativa. Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, relata cómo muchos de estos médicos —no todos, precisa— aceptan regalos «bajo cuerda» a cambio de una mejor atención. «Están necesitados, el salario no les alcanza para vivir», justifica. Técnica en microbiología, trabajó hasta 2009 en el hospital América Arias de El Vedado, hoy «semicerrado». Soler sostiene que «la sanidad no es gratuita: eso es un mito; a veces los profesionales sugieren que pidas las medicinas a familiares en el exilio» si no las encuentran en las desabastecidas farmacias.

Cuba produce medicinas y material sanitario, pero no para sus ciudadanos. Archivo Cuba ha recabado testimonios de médicos cubanos que desertaron en las misiones enVenezuela, que explican cómo en ese país se tiran a la basura medicinas y material para pacientes inexistentes pero pagados por el Gobierno de Caracas al de La Habana.

No todos los cubanos tienen que ir al hospital con sus propias sábanas, toallas, alimentos, agua, productos de aseo personal y limpieza, bombilla o colchón. Los extranjeros y los altos cargos del régimen reciben otro trato en hospitales o clínicas como Cimeq, Cira García, Ciren, la 43 y Kohly, o en plantas especiales del Hermanos Ameijeiras y Frank País. El país que tuvo a un nominado al Nobel de Medicina antes de la llegada de los Castro, ahora manipula las estadísticas para camuflar la involución en la salud de los cubanos.

Existe, eso sí, un hospital cubano que ha escapado a la ruina que afecta al resto del país. Se trata del centro al que acuden los turistas y los altos cargos del régimen:

El Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (Cimeq) es el hospital de referencia en Cuba, dependiente del Ministerio del Interior y solo accesible a la elite del régimen y a los extranjeros. Hugo Chávez estuvo ingresado en el área especial que utiliza Fidel Castro desde que enfermó en 2006. Próximo a la casa del dictador, el centro se fundó este siglo. En su página web afirma que posee «las más avanzadas técnicas diagnosticas y terapéuticas»

3 comentarios en “Desmontando el mito de la sanidad cubana

  1. Marqués dice:

    Los mitos no se desmontan, son mitos. Son creencias sin ninguna base que son aceptadas por la gente, ya que, la mayoría de las veces , de alguna manera les ayudan a conformar un esquema mental y moral para ellos aceptable.

    La gente quiere creer que pese a la ruina objetiva que supone para una sociedad abrazar políticas socialistas-comunistas, estas tiene algo de bueno, algo de puro entre toda la inmundicia real. Necesitan creer que algo bueno tiene que salir de los altos ideales sociales que inspiran el socialismo; que no es posible que en la practica dichos ideales solo produzcan pobreza y miseria. Y para hacer compatible la pobreza real con esos altos ideales socializantes, aparece el mito. Un mito buscado y aceptado más allá de cualquier constatación empírica. Se busca algo en lo que creer, algo que justifique la lucha por los ideales de la solidaridad y la igualdad; algo bonito por lo que luchar.

    En este caso (Cuba) se elige la educación y la sanidad, como máximos exponentes de los derechos de los hombres y se crea un mito sobre su calidad. Calidad al alcance de todos los cubanos gracias al sistema socialista. Se pretende así justificar un sistema visiblemente injusto y generador de pobreza , mediante la apelación a algunas de sus presuntas virtudes( estas mucho menos visibles y comprobables que la pobreza, ya que un turista vera la pobreza por doquier, pero no entrará a las escuelas cubanas a comprobar su nivel educativo, ni ira a sus hospitales reales a ver su nivel sanitario). Virtudes asentadas en una gran mentira , en un mito.

    Se utilizan del mismo modo en que en la Biblia Abraham intenta salvar a Sodoma justificando la posible existencia de algunos hombres justos. Es defender el comunismo en base a la posible existencia de algunas cosas justas en su seno.

    Saludos.

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s