El (desconocido) liberalismo escandinavo

Álvaro Vargas Llosa ha escrito lo siguiente sobre las reformas liberales en el Reino de Suecia:

“En 2010, este reino escandinavo ha alcanzado tasas de crecimiento “asiáticas” —llegando al 6,9 por ciento, incluso. Pese a que las reformas del gobernante bloque “burgués” —el Partido Moderado, el Partido Centrista, El Partido Liberal Popular y el Partido Demócrata Cristiano— son más graduales de lo que quisieran espíritus más audaces, Suecia ha venido reduciendo de manera sostenida los excesos estatistas de la era socialista que fue epónima en este país durante la mayor parte del siglo 20. Es por eso que la coalición fue reelegida hace algunos meses”

“Antes y después de la crisis financiera de 2008, el gobierno mantuvo una política fiscal prudente, reduciendo sustancialmente la deuda en tiempos de abundancia. En los últimos cuatro años, los impuestos, especialmente aquellos que dificultaban la creación de empleo, descendieron mientras que los subsidios que fomentan la holgazanería fueron reducidos, con excelentes resultados. A su vez, los bancos privados han capeado la tormenta financiera gracias al repunte de los países bálticos”

“Qué irónico que el astro que brilla en este oscuro firmamento sea Suecia, considerada durante mucho tiempo un paraíso socialista. Dejó de serlo hace mucho tiempo, como ojos atentos han observado en años recientes. Este es un país donde la educación y el cuidado de la salud sufrieron el tipo de reforma —con el aumento de la competencia y una descentralización que devolvió el poder a los padres, estudiantes y pacientes— que provoca aullidos en los parásitos del Estado de Bienestar de Estados Unidos y varias naciones europeas. En 2009, el gobierno amplió las reformas: los pacientes ahora son libres de elegir sus centros de atención y las empresas privadas son libres de entrar en el sistema como proveedoras de servicios de salud primarios”

“Los suecos construyeron un modelo altamente intervencionista durante parte del siglo 20 porque habían acumulado, desde el siglo 19, una cuantía extraordinaria de capital debido a sus negocios innovadores. Su auge emprendedor estuvo en parte enraizado en una historia de estructuras construidas desde la base social —una tradición de Estado de Derecho y un campesinado acostumbrado a la propiedad privada— que salvaron a Suecia del legado feudal que en otras partes de Europa preservaron marcadas distinciones de clase. La posterior era socialista consumió parte del capital y socavó un montón de energía productiva. Pero una vez que hizo crisis, el modelo fue reformado intermitentemente durante el último par de décadas. El actual gobierno ha ido más lejos”

Sin duda, la experiencia sueca no ha tenido mucha publicidad en el resto de Europa, donde incontables analistas siguen vinculando al país con un modelo intervencionista que colapsó hace décadas. Un libro de cabecera para comprender estas reformas es “Reinventar el Estado del Bienestar”, firmado por Mauricio Rojas y dedicado a analizar las reformas liberales que ha vivido Suecia desde los años 80 (incluyendo la privatización y liberalización de sectores estratégicos, las rebajas de impuestos, el “cheque escolar”, etc.).

Es recomendable esta entrevista con el propio Mauricio Rojas para conocer más sobre esta cuestión, brillantemente expuesta en su citado libro. Finalmente, les invito a visitar mi propia reflexión sobre esta cuestión, publicada en junio de 2010 bajo el título “La deuda mundial bate récords: España frente a Suecia”. Les dejo algunos fragmentos de dicha pieza, que comparaba la actual crisis española con el colapso del modelo intervencionista sueco:

“Suecia apostó por un intervencionismo tan fuerte que la carga tributaria pasó del 28 al 56 por ciento del PIB entre 1960 y 1989. En 1960 los suecos pagaban un 2% menos de impuestos que el resto de países de la OCDE, mientras que en 1990 pagaban hasta un 54% más. Aquella aventura no era sostenible, pero fomentó altas expectativas sociales que permitieron ocultar su ineficiencia real. Un ejemplo lo tenemos en la evolución del empleo en Suecia: entre 1965 y 1985 se destruyeron 284,000 trabajos en el sector privado mientras el sector público crecía en 850,000”

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5 respuestas a “El (desconocido) liberalismo escandinavo

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