Por qué Moratinos no conseguirá reducir el hambre y la pobreza en el mundo

Miguel Ángel Moratinos busca un puesto en la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. El que fuera ministro de Exteriores ha presentado una candidatura a la dirección general de dicho organismo para defender un “proyecto” que se centrará en cinco objetivos fundamentales. El primero de ellos será “erradicar la pobreza y el hambre en el mundo” para alcanzar “el primer objetivo de los Objetivos del Milenio” antes de 2015. Según ha afirmado, erradicar el hambre en el mundo “no es una utopía” si se tienen “los medios y la capacidad” para alcanzarlo. Además ha señalado que “si el hombre ha llegado a la luna” también “se puede eliminar el hambre en el mundo” y ha asegurado que él mismo tiene “la fuerza política y moral” para alcanzarlo.

Cuando Moratinos habla de que tenemos “los medios y la capacidad” para conseguir estos objetivos, ¿a qué se refiere? Por supuesto, está hablando de la llamada “ayuda al desarrollo”, que cada año le cuesta a España un esfuerzo de alrededor de 3,000 millones de euros.

Ningún país va a conseguir modernizarse a través de meras transferencias de renta. Las partidas de “ayuda al desarrollo” que ha entregado España en los últimos años son un buen ejemplo de ello: en 2008 conocimos que el Ministerio que entonces dirigía Moratinos destinó 50,000 euros a la enseñanza de la marimba en Ecuador, 155,000 euros para el proyecto “Perú: pescadores artesanales y turismo responsable”, 314,000 euros para una evaluación del “riesgo de tsunamis en la costa de El Salvador”, 730,000 euros para la “descentralización y el municipalizo en Angola”, 150,000 euros para crear un “Consejo Económico y Social en Guatemala”, 46,000 euros para el “Archivo de Sonidos del Perú”, 50,000 euros para el “Proyecto Muñecos por el Desarrollo”, etc.

Por supuesto, la “ayuda” no está sirviendo para promover ningún desarrollo estructural, como tampoco está reduciendo el hambre y la pobreza. Simplemente estamos ante una competición de grupos organizados por fondos públicos llegados de otros países. De desarrollo estructural, poco… o nada. De ahí que algunos le hayan cambiado el nombre a la “ayuda al desarrollo” para referirse a ella como el “desarrollo de la ayuda” (de la misma forma que podríamos sustituir el término “Estado del Bienestar” por el de “Bienestar del Estado”).

Miremos al sur de Europa: la diferencia de renta entre Europa y Marruecos es tremenda, pero también hemos decidido que este problema se solucionará mediante programas de “ayuda al desarrollo”. Así las cosas, entre 2011 y 2013, la Unión Europea va a entregar 580 millones de euros a nuestro vecino marroquí para este tipo de iniciativas.

¿Hay alternativas a este modelo fracaso que Moratinos quiere eternizar? Por supuesto: el comercio y la libertad económica deben ser nuestros mejores aliados para avanzar en este campo. Para que nos hagamos una idea, si la UE pusiera fin a las restricciones a los productos agrícolas de Marruecos, su economía crecería un 1,48% y crearía más de 90,000 puestos de trabajo.

La Política Agraria Común es solamente un ejemplo de las muchas barreras que se han impuesto a los países en vías de desarrollo. Al cerrarles la entrada a nuestros mercados, les cerramos las oportunidades de crecer y prosperar. Y al fin al cabo, sin prosperidad no hay reducción de la pobreza ni del hambre. Para hacernos una idea, miremos a Latinoamérica y comparemos el desarrollo de Chile y Perú frente a Venezuela y Bolivia…

Según la OCDE, un recorte del 75% en los aranceles y subsidios se estima que aumentaría la renta de los países en desarrollo en alrededor de 23.000 millones de dólares. Por su parte, el Copenhague Consensus estimó que liberalizar el comercio mundial era la medida más efectiva (con 3 billones de dólares de beneficios globales cada año, de los que 2,5 irían a países en vías de desarrollo) y de menor coste para luchar contra la pobreza. Y, por supuesto, no podemos dejar de citar los estudios de Xavier Sala i Martín sobre el impacto tan positivo que ha tenido la globalización en la reducción de la pobreza.

Sin embargo, si gana los comicios de rigor, Moratinos no llegará a la dirección FAO con ninguna de estas lecciones aprendidas. Por eso, jamás será capaz de reducir el hambre y la pobreza en el mundo.

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