Una propuesta de reforma laboral para España

Tal y como señalaba un diario esta semana, tendemos a hablar de “los trabajadores” como “un colectivo de autómatas con intereses homogéneos”. Cada vez que se habla de la reforma laboral, escuchamos a muchas voces defender este tipo de planteamiento. Incluso los sindicatos, pese a su decreciente influencia real, son aún aceptados como los supuestos representantes de todos los asalariados españoles, de la misma forma que la CEOE, otro ente en decadencia, vendría siendo el supuesto representante de todos los empresarios.

Lo cierto es que en España tenemos un mercado laboral de privilegios y desigualdades. Cualquier análisis de las diferentes formas legales de contratación evidencia una protección de los trabajadores indefinidos que contrasta con la marginación de los trabajadores temporales.

El resultado de esta visión paternalista es una legislación vieja y ajena a la economía libre del S. XXI. Esta herencia corporativista, venida de la Italia de Mussolini o del régimen de Franco, convierte el marco laboral en una cuestión centralizada alrededor de “agentes sociales” que anulan la libertad de elección de empresarios y trabajadores.

Los convenios colectivos y el diálogo social vienen siendo los dos mayores ejemplos de esta realidad. Ante tal panorama, es lógico que en España haya menos empresarios que funcionarios…

Si en nuestro país sólo se crea empleo a partir de un crecimiento al 2% es porque el marco laboral es insostenible. Si España presenta un paro estructural superior al 8% es porque el marco laboral es ineficaz. Si las cuentas públicas tienen hoy un enorme agujero es, por ejemplo, por el agujero de 30,000 millones de euros que ha provocado el aumento continuado del desempleo.

Por todas estas razones, es necesaria una reforma laboral en España. Esta reforma debe abordar una serie de puntos clave:

– Acabar con la multiplicidad de contratos existentes, simplificando los modelos vigentes.

– Limitando la indemnización por despido mediante una rebaja de dicha cuantía.

– Creación de fondos privados que desplacen una parte del salario del trabajador a esta iniciativa, de forma que parte del subsidio de paro sea cobrado de esta forma.

– Abolición de los acuerdos por convenio colectivo.

– Supresión de las subvenciones a sindicatos y patronal. Final de la concepción del mercado laboral desde la perspectiva corporativista.

– Prohibición de la liberación sindical. Es insostenible que haya miles de personas en esta situación en España.

Además, convendría aplicar una serie de medidas para promocionar la búsqueda activa de empleo. Entre ellas:

– Cada desempleado debería firmar cada semana en las oficinas del Servicio Público de Empleo, y presentar cada mes un mínimo de justificantes de entrevistas profesionales o envíos de su currículum vitae.

– Si un desempleado rechaza más de una oferta de trabajo, debería perder automáticamente la prestación por desempleo, pues habría que interpretar que quien no está de acuerdo con hasta dos ofertas no tiene una voluntad real de reincorporarse al mercado laboral.

– Además, debería ser obligatorio que los desempleados cubran una serie de horas de trabajo social. No podemos permitirnos que un parado se quede en casa cobrando un cheque a cambio de nada. Por ello, creando una serie de ocupaciones sociales para estas personas nos aseguramos tanto una recuperación del dinero como un incentivo para la búsqueda de otro empleo.

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