Diego Sánchez de la Cruz

Análisis en clave liberal sobre política y economía | Libertarian analysis of politics and economics | Twitter @diegodelacruz


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El maratón dialéctico de Rand Paul: 13 horas contra el poder ilimitado

Así lo cuenta en El Mundo la corresponsal María Martínez:

“El senador Rand Paul habló de bombardeos con aviones no tripulados, de la falta de explicaciones de la Administración sobre cuántas personas mata así y por qué, de ‘Alicia en el país de las maravillas’ y de Jane Fonda. Habló, habló y habló. Terminó casi a la una de la madrugada tras 12 horas y 52 minutos de discurso, de pie y sin ir al baño.

El republicano resucitó este miércoles en el Senado de Estados Unidos el filibusterismo en su forma más clásica: pidió la palabra y, para no perderla, no calló ni se sentó de la mañana a la madrugada. El senador, conservador libertario, quería protestar contra el uso secreto de ‘drones’ de Estados Unidos y el hecho de que el fiscal general se haya negado a garantizar que nunca se utilizará un ataque de ese tipo en territorio americano. Con su ininterrumpido discurso, quería impedir la votación para aprobar el nombramiento de John Brennan como director de la CIA. Brennan, hasta ahora jefe antiterrorista de la Casa Blanca, dirigió desde 2009 hasta ahora el uso de ‘drones’ en Afganistán, Pakistán o Yemen.

El senador, hijo del ex candidato presidencial y ex congresista Ron Paul, insistía en que el presidente garantice que no puede ordenar el asesinato de una persona en Estados Unidos y que el uso de ‘drones’ tiene límites. “Acepto un telegrama. O un tuit”, dijo. “Incluso con George W. Bush, nadie defendía que podías matar a un estadounidense en casa“, se quejaba Paul. “Hablaré hasta que ya no pueda hablar. Hablaré todo lo que haga falta, hasta que suene de costa a costa la alarma de que nuestra Constitución es importante, que vuestros derechos a un juicio con un jurado son valiosos, que ningún estadounidense debe ser asesinado por ‘drones’ en territorio estadounidense sin haber sido procesado por un crimen, sin que ningún tribunal lo declare culpable”, anunció Paul al principio de su exposición, que empezó a las 11.47 de la mañana (17.47 hora peninsular).

El senador batió el último récord de filibusterismo, que tenía un senador independiente de Vermont por hablar en 2010 durante ocho horas y 37 minutos a favor de subir los impuestos. A mediodía, Paul era el único senador presente mientras sólo lo observaban el presidente de turno, el público invitado y unos pocos empleados del Senado, pero su hazaña era retransmitida sin pausa en directo por C-SPAN, la televisión que emite completas las sesiones del Congreso. Cerca de la medianoche, ante la popularidad del discurso, más senadores y funcionarios acudieron a apoyar a Paul.

Para mantener la palabra, Paul no podía dejar el atril ni un momento y no podía sentarse. El senador se balanceaba para aguantar de pie y comía barritas de chocolate, pasas y frutos secos para matar el hambre. Aunque con el paso de las horas le empezaba a fallar la voz, intentaba no beber agua para mantener la vejiga lo más vacía posible.

De vez en cuando, el eterno orador tapaba el micrófono y se dirigía a un asistente para pedirle alguna chocolatina más o algún papel. Una y otra vez, y sin perder la coherencia, insistía en que el uso de los bombardeos contra individuos sospechosos de terrorismo no respeta los principios del Estado de Derecho. Recordaba que la Administración ni siquiera dice oficialmente a cuántas personas mata con sus ataques para evitar que el público sepa que también mueren civiles. Dijo que no está en contra del uso de los ‘drones’, sino de que sean utilizados sin control ni autorización judicial en “una guerra perpetua”.

Paul improvisaba la mayor parte del tiempo, con la ayuda de notas y artículos en una carpeta de anillas organizada con post-it. En ocasiones leía trozos de artículos de prensa o informes denunciando que Estados Unidos no sabe exactamente a quién asesina con sus ataques con aviones no tripulados y se niega a explicar cómo elabora la lista de objetivos o dónde están los límites geográficos de su batalla. Paul citó un par de veces frases de ‘Alicia en el país de las maravillas’ y al menos tres a Jane Fonda, que en los años 60 protestaba y era considerada “enemiga” del Gobierno. “¿Se podría tirar un misil contra Jane Fonda?”, preguntaba el senador.

Una decena de colegas le echaron una mano al hacerle preguntas. Paul podía aceptarlas mientras no se sentara ni dejara formalmente la palabra. Pero cada interrogación era la ocasión para que su voz descansara unos minutos. Algunos aprovechaban para hacer algún discurso, como Marco Rubio, que pidió solidaridad para su compañero de partido y se quejó de que la falta de explicaciones de la Administración siembra un precedente peligroso para futuros presidentes.

Ted Cruz, republicano de Texas, recordó la película clásica de James Stewart ‘Mr. Smith Goes To Washington’ (titulada en español ‘Caballero sin espada’), donde un joven senador se niega a abandonar el estrado y habla durante horas para defenderse de una falsa acusación. “Seguro que estás haciendo sonreír a Jimmy Stewart”, dijo Cruz en su primera intervención. Unas horas más tarde, Cruz pidió a Paul dos veces más intervenir para leerle tuits de apoyo y que así se enterara de lo que estaba pasando en “el mundo exterior”. La etiqueta #standwithrand era tendencia mundial en Twitter y a Paul le apoyaban Mia Farrow o la ACLU (la Unión americana de libertades civiles). Cruz también le leyó ‘Enrique V’ de Shakespeare.

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Chávez no descansará en paz

Desde la muerte cerebral del ya ex dictador venezolano hasta el anuncio oficial de su fallecimiento han pasado varios meses. Solamente un régimen tan obsesionado por el poder como el chavista es capaz de mantener semejante mentira durante tanto tiempo. Ni siquiera suena descabellado pensar que si la información no se hubiese filtrado, Nicolás Maduro habría seguido gobernando apelando al eventual regreso de un hombre ya momificado.

Chávez no descansará en paz, porque allá donde esté tendrá que rendir cuentas ante la Historia, esa que muchos intentarán deformar pero que, en última instancia, jamás podrá excusar tantos atropellos. Chávez heredó un país descompuesto y pobre pero ha dejado un país aún más descompuesto y aún más pobre. No solamente se trata de las expropiaciones (alrededor de 2.000), la escasez de alimentos, la inflación desbocada (30%), la violencia rampante (20.000 homicidios al año), la destrucción del sector privado (15% de empresas ha desaparecido)… sino que también de la concentración de poder, la represión,  etc.

Cuando llegó al poder, Chávez se esforzó por negar su pasado golpista. Entrevistado por Jaime Bayly, así de moderado y cabal se presentaba  ante el electorado de venezolano:

Aquella pose duró poco: Chávez solamente supo gobernar escorándose hacia la izquierda más radical y totalitaria. El siguiente vídeo ilustra esta deriva, comparando la retórica del candidato con sus actos como mandatario:

Sus alianzas mundiales son buena muestra de ello: el régimen siempre se mostró cómodo al lado de los Castro, las FARC, Ahmadineyad, Gadafi, ETA… La izquierda mundial siempre mostró debilidad por el comandante. ¿Qué mantuvo en el poder, entonces, a semejante tirano? Ante todo, la burbuja del precio del petróleo que ha sostenido un sistema económico condenado al fracaso desde el primer día.

De momento, consumado ya el “hecho biológico”, Venezuela se queda sin Chávez pero no sin chavismo. Esa es la verdadera batalla. En teoría, la Constitución del régimen estipula que se deberían celebrar nuevas elecciones presenciales en los próximos 30 días… pero claro, esa misma Constitución ya fue violada el 10 de enero, cuando el régimen asumió el poder pese a la incapacidad de Chávez para ejercer la Presidencia. En cualquier caso, poco importan las elecciones y la Constitución cuando un régimen las usa como excusa para violar de forma sistemática la propiedad y la libertad de todo aquel que se opone a sus delirios. El balance ha sido desastroso.

Por suerte para Venezuela, no está todo perdido. La experiencia de otros países latinoamericanos como Chile o Perú demuestra que el camino a la democracia puede ser próspero y beneficioso cuando se articula de la mano de políticas sensatas, basadas en el respeto a la propiedad, la economía de mercado, la tolerancia y la separación de poderes.

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Otros enlaces de interés:

- La autocracia del petrobolívar y del exprópiese, Juan Ramón Rallo.
- Venezuela, un ‘paraíso’ de corrupción, violencia y autoritarismo, Libre Mercado.
El nefasto legado de Hugo Chávez, Juan Carlos Hidalgo.
- The Chávez Record, Ian Vasquez.
- Corruption, Abuse of Power and Mismanagement in Hugo Chávez’s Venezuela, Gustavo Coronel.
- With Hugo Chávez dead, will chavismo die?, Doug Bandow.
- 10 razones por las que no extrañaré a Chávez.
- Now for the reckoning, The Economist.
- La verdadera herencia de Chávez: más miseria y menos libertad, Manuel Llamas.
- La muerte del caudillo, Mario Vargas Llosa.
- Las tres herencias de Hugo Chávez, Carlos Alberto Montaner.
- El nefasto legado petrolero de Chávez, Fernando Díaz Villanueva.

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