Selectividad poco selectiva

Leo lo siguiente en un periódico riojano:

El 97,1% de los alumnos de Bachillerato matriculados en las Pruebas de Acceso a la Universidad (Selectividad) ha sido declarado ‘apto’ en la convocatoria de junio. 1.002 de los 1.032 alumnos matriculados en la fase general de las pruebas han sido declarados ‘aptos’ para cursar estudios universitarios; 27 no han superado la prueba y 3 no se presentaron a las mismas. Se trata del índice de aptos más elevado de los últimos años, según detalla la propia UR. En el 2012 fue del 95,84% el 2011 se situó en el 94,6%, en el 2010 en el 95,8% y en convocatorias precedentes, 91,65% (2009), 95,06% (2008), 91,84% (2007) y 94,25% en el 2006.

Evidentemente, los porcentajes de aprobados muestran que la selectividad no es más que un trámite sin apenas valor. La Rioja no es una excepción: en 2012, el 92% de los alumnos españoles pasó la prueba, y en 2011 este porcentaje llegó al 93%.

Moderación salarial como mecanismo de lucha contra el paro

Flexibilidad para sobrevivir” es el artículo del nuevo análisis del think tank Civismo sobre el mercado laboral español:

Desde que empezó la crisis, la falta de flexibilidad salarial ha sido una de las causantes del frenético ritmo de destrucción de empleo. Bien porque los convenios seguían tirando al alza de las nóminas (muy por encima de la inflación en el 2009), bien porque los sindicatos se negaban a pactar nuevas condiciones, los salarios se escaparon del precio de mercado y su arreglo se retrasó mucho más allá de lo deseable. Los modelos nórdicos tratan de conseguir que, en situaciones de crisis, los ajustes se hagan vía precios y no vía despidos. En otras palabras, mantener a la máxima cantidad de gente trabajando, aunque sea a costa de rebajar los salarios.

En España, en cambio, los sueldos siguieron subiendo, a pesar del aumento del paro y de la deflación. Esto fue un error porque cada dos puntos porcentuales que aumenta el coste del empleo, suponen un punto porcentual más de desempleo. Es decir, que si los costes laborales se hubieran mantenido fijos en niveles del 2008, ahora tendríamos tres puntos menos de paro y si se hubieran reducido 10%, habría dos millones menos de desempleados. Baleares es el ejemplo: con solo un ajuste del 2,9% en cuatro años ha logrado ser la región que menos empleo destruye.

La reforma laboral del gobierno de Rajoy contribuye a acelerar los ajustes, y en el 2012 el precio de cada hora trabajada ha caído en un 2,2%. No obstante, todavía están un 6,4% por encima de los salarios de los tiempos de la burbuja. Por otra parte, el Ejecutivo debe entender que no es justo cargar siempre el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. El Ejecutivo tendría que volcar sus esfuerzos en reducir los impuestos al trabajo y los costes de muchos sectores protegidos, como el transporte y la energía, que han subido hasta 25 puntos más que la media europea en la última década.

Las devaluaciones competitivas suelen ser un proceso lento, porque las empresas temen que las rigideces en el mercado de trabajo reaparezcan. Por eso, el proceso tiene que ser suficientemente agresivo para parecer creíble. Por último, en las empresas, los sindicatos y trabajadores deberían estar más receptivos a propuestas que rebajen los costes medios.

EmpleoCosteLaboralEspaña

Avanza el pacto comercial UE-EEUU

Hace algunos meses hablé del posible pacto comercial EEUU-UE explicando que su aprobación tendría las siguientes implicaciones:

¿Qué impacto tendría la eliminación de los aranceles vigentes? Los datos que maneja la Comisión Europea vendrían a significar un crecimiento adicional del 0,5% del PIB para el viejo continente. En EEUU, el impacto sería aún mayor, alcanzando el 1,3%. No obstante, si a la eliminación de los aranceles se le une una reducción de las decisiones proteccionistas que se articulan mediante barreras no arancelarias y medidas sanitarias, los cálculos publicados por el Wall Street Journal hablan de un crecimiento adicional del 0,7% en la UE y el 0,3% en EEUU.

Evidentemente, la situación no es simétrica en todos los sectores de la economía. En el ámbito del tráfico transatlántico, por ejemplo, el encarecimiento generado por la falta de libertad comercial ronda entre el 10% y el 20%. Más margen aún existe en el mercado agrícola, que hasta ahora ha resistido buena parte de las iniciativas globales de liberalización comercial. Pueden saber más sobre estos obstáculos en este artículo de José Carlos Rodríguez.

Recientemente, un estudio del think tank alemán IFO ha estimado el impacto que tendría este acuerdo en el ingreso per cápita a largo plazo. De acuerdo con el informe, los estadounidenses verían aumentar su riqueza un 13,4% mientras que los europeos ganarían un 5%. Hablamos, por tanto, de una excelente noticia a ambos lados del Atlántico.

Hay más informes que apoyan la liberalización comercial EEUU-UE. La OCDE cree que un tratado como éste podría generar un aumento permanente de los ingresos per cápita de entre el 3 y el 3,5%. Un estudio del Centro Europeo para la Política Económica Internacional (ECIPE) habla de unas ganancias potenciales de hasta 64.000 millones de euros para la UE y de unos 61.000 millones para EEUU. Leyendo en clave española estos datos, hablamos de un incremento permanente del PIB equivalente a 6.000 millones de euros.

Eso sí: todo el acuerdo podría venirse abajo por culpa de Francia y su pretensión de mantener diferentes privilegios para sus artistas. Así lo explica Libre Mercado: “una amenaza planea sobre todo el proceso, y es la famosa exception culturelle francesa. Como si de la irreductible aldea de Asterix y Obelix se tratase, el cine galo (abanderando al sector artístico) se ha levantado en armas”. Esperemos que este tipo de tensiones proteccionistas no frustren el acuerdo.

¿Y si subimos el IRPF al 80%?

David de Bedoya me envía este artículo firmado al alimón con José María González-Garilleti.

Como comentábamos al inicio, se suele pedir con frecuencia que se suban los impuestos a los más adinerados. Es decir, que se suban los impuestos -el tipo marginal- en los tramos más altos del IRPF. Pero no solo se pide subir el IRPF, si no que tambien  se pide aumentar los impuestos sobre las ganancias patrimoniales, sobre el patrimonio, sucesiones y donaciones, y un largo etcétera.

Sin embargo, esto presenta dos problemas. El primero, una subida al tramo alto del IRPF no repercute en un aumento de la recaudación fiscal espectacular (ver gráfica siguiente), y sin embargo si que va en aumento el número de personas que cree que “esto se soluciona subiéndole los impuestos a los que ganan mucho”. Segundo, los que tienen rentas más altas pueden constituir formas societarias con baja tributación y beneficiarse del arbitraje fiscal internacional.

RecaudaciónIRPF

En nuestro país, el 60% de la recaudación por concepto de IRPF proviene de quienes cobran más de 33.000€ anuales. Estos contribuyentes representan sólo el 20% de la población nacional. Es decir, que el 20% de la nación ya paga por IRPF más que el 80% restante. Sin embargo, como lo que se pide es subir los tramos más altos, hemos de mirar a los que ganan mucho más. Pongamos, por ejemplo, a los que cobran más de 60.000€ anuales (sólo el 5% de la población) o los que ganan más de 80.000€ anuales (el 2% de la población). Si bien aunque sean muy pocos ciudadanos, suponen más del 16% de la recaudación del IRPF. Por concepto de IRPF se recaudan 70.631.100.000 €. Si el 20% de ello proviene del 2% de la población implica que 1 millón de ciudadanos pagan 14.126.220.000 €, con un tipo medio de cerca del 40%.

Imaginemos que se les duplicase el tipo medio (una barbaridad que supondría que el 80% de los ingresos irían a parar a la Hacienda Pública). En este caso, la recaudación sería del doble para estas rentas (es decir, un poco más que 30 Mil millones de euros). Habría una subida de la recaudación del IRPF del 20%. Si vamos a los ingresos totales por impuestos del Estado (167 Mil Millones de Euros), esto supondría un aumento de la recaudación total del Estado de tan sólo el 8%. Y es que, 14 Mil Millones de euros no cubre ni el 20% del déficit público. Y todo ello suponiendo un tipo medio del 80%, un alcance excesivamente confiscatorio que ningún partido político ha llevado nunca en su programa electoral, y que si lo hiciera, la fuga de capitales sería sin duda asombrosa.

Es decir, lo que tratamos de explicar es que incluso subiendo muchísimo el IRPF a los que más tienen esto no nos da ni para cubrir “el chocolate del loro”. Y dirán ustedes, queridos lectores, subámosles a los más pudientes todos los impuestos (IRPF, IS, rentas del capital, etc) y aunque puede que ello sí se reflejara en un mayor aumento de la recaudación (más considerable que sólo por IRPF, aunque sería complicado que llegase para cubrir todo el déficit), nos enfrentaríamos al segundo problema que antes dijimos: los más adinerados pueden acudir a buenos profesionales y “arriesgarse” a una planificación fiscal agresiva, ya que es mucho lo que se juegan , que le permitan beneficiarse de tipos impositivos más reducidos, de desgravaciones fiscales al límite de la interpretación normativa, cambios de residencia propia o de sus sociedades en países con menos impuestos… Esto implica una serie de costes que no son asumibles por un ciudadano de a pie (en muchas ocasiones hay que constituir empresas en multitud de países, tener grandes patrimonios y, por supuesto, pagar el servicios profesional) pero que para una persona que cobra más de 84.000 € no suponen gran problema. Digamos que tras un análisis coste-beneficio, merece la pena intentarlo.

Esto es lo que hacía Messi. Distribuir sus rentas por varios países con regímenes fiscales menos asfixiantes que el hispano para así tributar menos. Esta práctica es legal, mientras que no se caiga en el fraude de ley (que se produce al ampararse en una norma de cobertura para evitar la aplicación de la norma tributaria cuando no procede el uso de la norma de cobertura, todo ello para vulnerar la ley tributaria), o en la figura del conflicto en la aplicación de la norma tributaria (sustitutiva de la anterior) que se produce cuando un obligado tributario evita total o parcialmente la realización del hecho imponible  o minora la deuda tributaria, esto es la cantidad a ingresar, mediante actos o negocios notoriamente artificiosos o impropios

En conclusión, cuando aclamamos subidas de impuestos a los más adinerados pensando que serán la panacea a todos nuestros problemas debemos tener en cuenta que no es cierto y que 1) hemos analizado el impacto de subir al 80% de tipo medio el tipo a los más adinerados, y aun así no salían los números, así que imaginen las subidas de un par de puntos en el tipo marginal que algunos señalan como la solución  2) los afectados pueden buscar vías menos gravosas de tributar, legalmente y 3) a medida que subes los impuestos, incrementa la probabilidad de que el afectado comience a plantearse abandonar España, y pasar como se suele decir a “votar con los pies”.

Reflexiones políticamente incorrectas sobre nuestro mercado laboral

A continuación subrayo cinco aspectos del mercado laboral español sobre los que no vendría mal reflexionar:

1. Paro juvenil. Aunque a menudo escuchamos que el desempleo afecta al 55% de los jóvenes, esta estimación no considera que seis de cada diez españoles de entre 16 y 24 años han elegido mantenerse al margen del mercado laboral, principalmente para acabar su formación. Si analizamos a ese 40% que sí forma parte del mercado laboral, encontramos que el desempleo afecta al 22% de los jóvenes españoles que buscan empleo activamente. El dato es claramente inferior al 55% que escuchamos habitualmente, si bien sigue siendo preocupante.

2. “Políticas activas de empleo”. A menudo escuchamos que son imprescindibles para reducir el paro, pero lo cierto es que desde que empezó la crisis ya hemos gastado 63.000 millones de euros en este tipo de programas. Para poner la cifra en perspectiva, basta con señalar que semejante desembolso supone más del 6% del PIB y triplica la recaudación anual del Impuesto de Sociedades. No obstante, este enorme esfuerzo fiscal no se ha traducido en resultados notables.

3. Costes laborales. En los años de gobierno de la Administración Zapatero, el salario mínimo creció un 40% frente a una inflación del 16%. A esto se unen las diferentes cargas fiscales que elevan el coste laboral a un mínimo de 1.166 euros mensuales. Cabe señalar, además, que en la decena de países europeos que no tiene salario mínimo, el paro es un 75% menor y los sueldos son un 65% mayores.

4. Prestaciones por desempleo. El Ministerio de Trabajo inspeccionó en 2011 el cobro irregular de este subsidio, encontrando fraude en el 25% de los casos. Dos años después, en 2013, el Ministerio encontró fraude en 42 de cada 100 investigaciones. Para evitar esto, España podría tomar nota de las medidas aplicadas por Suecia, donde el cobro de estas ayudas ha sido racionalizado enormemente a lo largo de las dos últimas décadas.

5. Reforma laboral. El servicio de estudios del banco BBVA ha señalado que si la moderación salarial habilitada en 2012 hubiese estado en vigor a comienzos de la crisis, el paro sería menor en un millón de personas. Por otra parte, también se estima que la reforma laboral de Rajoy ha rebajado el ritmo de crecimiento económico necesario para crear empleo, pasando de más del 2% a un rango entre el 1,2% y el 1,6%.

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