Diego Sánchez de la Cruz

Análisis en clave liberal sobre política y economía | Libertarian analysis of politics and economics | Twitter @diegodelacruz

La Fundación Amancio Ortega dona a Cáritas 20 millones de euros

| 2 Comentarios

En tiempos de crisis estamos comprobando que la labor de la caridad y la beneficiencia privada es mucho más efectiva y eficiente que los servicios asistenciales del Estado. Esta semana ha dado un buen ejemplo de ello la Fundación Amancio Ortega, que ha movilizado veinte millones de euros a beneficio de Cáritas. El objetivo de esta significativa donación es ayudar a la organización humanitaria de la Iglesia Católica es seguir ayudando a los casi dos millones de personas que necesitan asistencia en materia de alimentación, ayuda farmacéutica, servicios de vivienda, etc.

La donación de la Fundación del fundador de Inditex se une así a miles de españoles que, a diario, colaboran de diferentes formas con instituciones como Cáritas. Esta “red de seguridad” está siendo un auténtico salvavidas para millones de españoles que han encontrado en el ámbito de la caridad privada una ayuda muy necesaria.

Un modelo de futuro capaz de crear una verdadera red de seguridad

En adelante, España debe entender estas lecciones y dejar atrás la cultura del asistencialismo que, si bien puede otorgar réditos políticos, no consigue combatir la pobreza con la eficiencia, eficacia y genuina solidaridad que sí encontramos en el sector privado.

A continuación rescato unas líneas de Asís Tímermans sobre esta cuestión:

Cuando la asistencia pública se hace con dinero público, esto es, obtenido mediante impuestos, se obliga a las personas no a asistir a aquellos que tienen peor suerte que ellas, sino a hacerlo de una manera pagando una parte de sus salarios y delegando tal asistencia en quien el Estado decida.

No es extraño que, especialmente en Europa, muchos ni siquiera se planteen contribuir a ayudar a los necesitados por considerar que es una competencia estatal y que está suficientemente cubierta. Se piensa también que si el Estado no atiende a los más necesitados, estos perecerán o empeorarán su situación. Eso no es solo demostrablemente falso, sino que atrapa a los dependientes en las redes del Estado e inhibe a los ciudadanos de poner en práctica anhelos tan humanos y naturales como el de ayudar al prójimo de la manera en que estimen mejor.

El resultado es también ideológico: la caridad es uno de los conceptos más desacreditados de nuestra cultura. No tiene, de hecho, cabida en el debate político, en el que solo está permitido hablar de solidaridad y de derechos sociales. Se ha producido, en la práctica, una expropiación de la caridad, que solo es estimada y estimable si se ejerce de forma coactiva a través del Estado. El debate sobre la caridad privada y la asistencia social no debería obviarse. Especialmente en este país y en este tiempo.

El Estado debería devolver a la sociedad civil muchas de las tareas de asistencia que ha asumido en los últimos años. Además, cuando se decida destinar partidas presupuestarias a este tipo de actividades, sería conveniente que el Estado limite su rol a un papel más limitado. De esta forma, la sociedad dispondrá de los recursos y los incentivos adecuados para tejer una “red de seguridad” verdaderamente solidaria, eficiente y atenta a las necesidades de los que menos tienen.

Para promover este nuevo paradigma, el Estado puede ayudar con deducciones fiscales para actividades caritativas. Otra vía de actuación es mantenerse como donante puntual de organizaciones que demuestren su excelencia en este ámbito, como de hecho ocurre con Cáritas. Finalmente, también cabría esperar del poder público un nuevo discurso de cara a este tipo de actuaciones, rara vez reivindicadas por los representantes políticos pero tan importantes en los tiempos que vivimos.

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Autor: diegosanchezdelacruz

Nací en Santiago de Compostela, donde estudié en el Colegio Manuel Peleteiro. Durante mi paso por la Educación Secundaria y el Bachillerato participé en programas internacionales de intercambio en países como Escocia, Alemania o Inglaterra. Con 18 años fundé mi propia empresa dedicada a la asesoría de comunicación y gestión. Tras años de experiencia como emprendedor, he continuado mi carrera profesional en el ámbito de la comunicación digital, trabajando para diferentes compañías multinacionales españolas. Los equipos de trabajo en los que he desempeñado estas funciones han recibido diferentes reconocimientos y premios nacionales e internacionales. Entre 2010 y 2011 completé el Máster en Relaciones Internacionales del Instituto de Empresa (IE Business School). Soy Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Antonio de Nebrija. Cursé mi tercer año universitario como estudiante internacional en la Universidad de San Diego SDSU en California, Estados Unidos. Posteriormente completé el Postgrado de Comunicación Política y Dirección de Campañas Electorales por la Universidad Pontificia Comillas ICADE, así como el Seminario de Comunicación Política y Electoral 2009 organizado por la George Washington University. He participado regularmente como analista en diferentes medios de comunicación. Actualmente soy analista del Grupo Libertad Digital, dentro de su sección de Economía Libre Mercado. Además, soy columnista del Instituto de Empresa (IE Business School) en su web de Relaciones Internacionales. Con anterioridad he escrito para medios como El Correo Gallego o webs como Actibva, del Banco BBVA. En televisión he participado en programas informativos y de debate de caneles como 13TV, Discovery Max, LDTV… En radio, mis colaboraciones se han desarrollado en esRadio y Cadena Cope. Soy miembro del Instituto Juan de Mariana.

2 pensamientos en “La Fundación Amancio Ortega dona a Cáritas 20 millones de euros

  1. El pensamiento estatalista – el estado proveerá – aborrece del termino caridad. Es un término ultrajante y denigrante, por lo que debe de ser abolido.

    Entre los múltiples derechos que posee el hombre – según este pensamiento – destacan dos:

    1- Todo hombre tiene derecho a ser auxiliado y mantenido por el estado. Dicho auxilio – al constituirse como un derecho – exime a su receptor del agradecimiento debido y al donante- obligado por el estado- del merito de sus actos.

    2- Todo hombre tiene derecho a que la ayuda que se le preste por parte de los demás, este libre de todo vinculo humano directo , de forma que sea el estado el único que ejerza dicho derecho (ayuda) en nombre de la sociedad en su conjunto.

    Un buen resumen de esta postura el tweet de Lucia Etxebarria :

    “Si los empresarios (Ortega entre otros) no deslocalizaran fábricas, quizá no haría falta Caritas. Donde hay equidad no hace falta caridad”

    Un desarrollo más amplio de esta idea seria:

    Los hombres tienen derecho a la equidad. El mercado libre y poco regulado (Ortega entre otros) tiende – por su dinámica egoísta – a romper la equidad entre los hombres. La equidad solo puede garantizarla el estado, imponiéndola. La presencia de la caridad en nuestra sociedad obedece al excesivo peso del mercado libre (destructor de equidad) con respecto al peso del estado (creador de equidad). El estado ha de expandirse hasta el punto necesario para garantizar la equidad entre sus ciudadanos. La caridad no es más que la otra cara de la moneda de la explotación de la clase trabajadora por el empresario burges. Donde hay equidad no hace falta caridad.

  2. Pingback: Organizaciones No Gubernamentales y Subvenciones Gubernamentales | Diego Sánchez de la Cruz

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