Diego Sánchez de la Cruz

Análisis en clave liberal sobre política y economía | Libertarian analysis of politics and economics | Twitter @diegodelacruz


Dejar un comentario

El segundo Plan E ni siquiera fue constitucional

El segundo Plan E aprobado por el gobierno de Rodríguez Zapatero ni siquiera cumplió con la legalidad constitucional. La sentencia que acaba de emitir dicho tribunal sostiene que el Ejecutivo “invadió competencias autonómicas” a la hora de aprobar los programas incluidos en uno de los grandes “paquetes de estímulo” con los que el gobierno socialista intentó, sin éxito, combatir la crisis económica.

Con el Plan E, el gobierno español comprometió decenas de miles de millones de euros. El objetivo era “crear empleo duradero”, pero cada puesto de trabajo vinculado al Plan E acabó costando entre 40.000 y 50.000 euros a los contribuyentes y, para más inri, su naturaleza fue siempre temporal. Esto coincide con otras iniciativas de gasto público impulsadas por el Ejecutivo de Zapatero. Por ejemplo, el “Plan Ingenio 2010″ supuso un desembolso total de más de 3.000 millones de euros y apenas sirvió para subsidiar un puesto de trabajo por cada 100.000 euros de los contribuyentes.

El resultado de estas iniciativas fue especialmente negativo en lo tocante al saldo presupuestario de las Administraciones Públicas. El déficit, que podría haberse quedado en el 7% congelando el gasto a niveles de 2007, acabó disparandose hasta el 13% del PIB.

Peor aún, la iniciativa no respetó siquiera la soberanía competencial establecida en la Constitución, vulnerando competencias autonómicas como en su día denunciaron diversos gobiernos regionales. Pueden leer la sentencia del TC aquí.


3 comentarios

Propuestas para un nuevo marco tributario en España

Gracias a la competencia tributaria entre países, los contribuyentes están hoy más protegidos de los excesos recaudatorios de sus gobernantes locales. La creciente movilidad del capital y los trabajadores se une así a los atractivos marcos fiscales de numerosos países emergentes para garantizar un paradigma tributario internacional en el que las presiones para subir los impuestos están cada vez más limitadas.  En España, sin embargo, nadamos a contracorriente. El Estado español gastó un 26% más de lo que ingresó entre 2009 y 2011, y el desajuste presupuestario ha sido trasladado al bolsillo de los contribuyentes mediante importantes aumentos de la presión fiscal.

Para entender las alternativas a este despropósito, debemos interesarnos por las reformas tributarias acometidas al Este de Europa. Adoptando impuestos de tasa única (“flat tax”), países como Estonia o Eslovaquia han conseguido rebajar la presión fiscal, atraer inversión y tumbar obstáculos para el crecimiento. El impulso económico ha sido significativo, por lo que la recaudación se ha mantenido e incluso ha aumentado. Estos resultados han provocado un “efecto arrastre”, contagiando los impulsos por rebajar la presión fiscal en algunas de las economías más importantes de Europa.

Hagan click aquí para seguir leyendo el artículo, publicado en ACTIBVA, el portal de finanzas del banco BBVA.

 


Dejar un comentario

Recopilación de mis últimos artículos publicados en Libertad Digital

A continuación, una colección de fragmentos tomados de los últimos artículos que he publicado en Libre Mercado, el portal de economía de Libertad Digital. Hagan click en sus respectivos títulos para leerlos al completo.

¡Acabad ya con este despilfarro!

En 2009, el Estado ingresó cerca de 370.000 millones de euros y gastó 485.000 millones, es decir, un 32% más de lo que había recibido. Un año después, los ingresos fueron de 381.000 millones de euros mientras que los gastos alcanzaron los 480.000 millones, desfase presupuestario equivalente a un 26%. La cosa tampoco fue mucho mejor en 2011, ya que el año pasado las arcas del Estado recibieron 377.000 millones pero el gasto público ascendió hasta los 470.000 millones, firmando un desajuste fiscal del 24%.

Repúblicas bananeras, Reinos plataneros

¿Está España llegando a ese punto de no retorno en el que la culpa siempre la tienen otros? ¿Hemos aprendido algo de lo ocurrido en Latinoamérica a lo largo de las últimas décadas? Uno quisiera pensar que sí, pero la mezcla de nihilismo, anticapitalismo y demagogia que inunda buena parte de nuestro debate político hace imposible responder esta pregunta afirmativamente.

Pecados fiscales

Existe un consenso bastante general a la hora de entender que aplicarle tasas al tabaco o al alcohol reducirá la demanda de ambos productos. Por desgracia, dicho consenso se esfuma cuando, en vez de hablar de “impuestos al pecado” hablamos de tributos aplicados a otros ámbitos o actividades. Así, cuando se piden tasas “a la riqueza”, “a la renta”, “a la inversión” o “al ahorro”, el consenso cambia por completo. De repente, se espera que subir la la fiscalidad aplicada a dichos campos no suponga un deterioro del panorama económico.

Menos libertad económica en España

“Menos libertad económica en España”Vale la pena recordar que las Administraciones Públicas españolas han multiplicado sus normas de un modo tan pronunciado que los boletines oficiales del Estado incluyen más de 100.000 regulaciones y acumulan más de un millón de páginas. Los dictados de la Comisión Europea, por ejemplo, ocupan 50.000 páginas oficiales, cifra muy elevada sin duda, pero mucho más modesta que la registrada en España.

Boyer, Aguirre y libertad de horarios

Como escribió Carlos Rodríguez Braun en su imprescindible colección de ensayos “Economía de los no economistas”, la historia de la libertad de horarios comerciales en España ha estado marcada, desde hace más de 30 años, por una continua tensión entre avances y retrocesos. Un buen ejemplo lo encontramos en el Real Decreto 3/1976, que ampliaba la jornada empresarial hasta las 70 horas semanales… pero sujetaba dicho cambio a todo tipo de procesos burocráticos.

Sobre la destitución de Fernando Lugo“Se ha vuelto políticamente correcto tildar a casi cualquier remoción de un presidente como un “golpe de Estado”. Solo de esta manera se explica la reacción impulsiva de los medios, de gobiernos y de organizaciones internacionales ante la destitución de Lugo en Paraguay. La otra cara de esta corrección política es que cuando un presidente violenta el orden constitucional, todos los anteriormente mencionados guardan un silencio sepulcral”.   Esta reflexión, firmada por Gabriela Calderón de Burgos, ilustra la mayúscula hipocresía reinante entre buena parte de los líderes latinoamericanos a la hora de analizar lo ocurrido en Paraguay.

Krugman el bromista

Tocaba hablar de política monetaria, por lo que pregunté a Krugman por una afirmación que hizo en 2002: ”Para combatir la recesión (…) Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria con la que reemplazar la burbuja del NASDAQ”. El columnista del New York Times pretendió pasar de puntillas por el asunto y afirmó que “estaba bromeando” cuando hizo tal sugerencia… pero, la hemeroteca es traicionera con quienes cambian de criterio.

La Unión Europea no es Europa

La construcción institucional que ha articulado el proceso de integración comunitario tiene virtudes, pero también defectos. Subrayar los segundos no supone ningún tipo de sentimiento nacionalista: de hecho, es un ejercicio de responsabilidad. Por eso, recordemos siempre que la Unión Europea no es sinónimo de Europa, pero sí una institución a la que debemos vigilar con mucha atención.

Thatcher ante la enésima cumbre para salvar el euro

Que la fiebre federalista imperante en Bruselas no nos contagie: hay muchas formas de entender la Unión Europea y no todas pasan por aumentar los poderes de las instituciones comunitarias. De hecho, no faltan en el viejo continente quienes apuestan por un enfoque diferente, en línea con una rica tradición intergubernamental que reivindica otra forma de entender el proyecto europeo.

Ante este panorama, difícilmente podemos aceptar que esta crisis tenga algo que ver con el capitalismo, tal y como profetizan numerosos gurús e intelectuales. Un relato así obvia el efecto devastador que ha tenido esta gran burbuja crediticia que, alimentando un sector financiero sobredimensionado y cebando un Estado del Bienestar inviable, ha creado graves desajustes en las economías de medio mundo. Es, por lo tanto, hora de asumir que, del mismo modo que parte del sistema financiero se vino abajo por las hipotecas subprime, también será necesario asumir que las promesas del populismo del bienestar eran, en muchos casos, un cheque sin fondos.
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.820 seguidores