A continuación, una colección de fragmentos tomados de los últimos artículos que he publicado en Libre Mercado, el portal de economía de Libertad Digital. Hagan click en sus respectivos títulos para leerlos al completo.
“¡Acabad ya con este despilfarro!“
En 2009, el Estado ingresó cerca de 370.000 millones de euros y gastó 485.000 millones, es decir, un 32% más de lo que había recibido. Un año después, los ingresos fueron de 381.000 millones de euros mientras que los gastos alcanzaron los 480.000 millones, desfase presupuestario equivalente a un 26%. La cosa tampoco fue mucho mejor en 2011, ya que el año pasado las arcas del Estado recibieron 377.000 millones pero el gasto público ascendió hasta los 470.000 millones, firmando un desajuste fiscal del 24%.
“Repúblicas bananeras, Reinos plataneros“
¿Está España llegando a ese punto de no retorno en el que la culpa siempre la tienen otros? ¿Hemos aprendido algo de lo ocurrido en Latinoamérica a lo largo de las últimas décadas? Uno quisiera pensar que sí, pero la mezcla de nihilismo, anticapitalismo y demagogia que inunda buena parte de nuestro debate político hace imposible responder esta pregunta afirmativamente.
“Pecados fiscales“
Existe un consenso bastante general a la hora de entender que aplicarle tasas al tabaco o al alcohol reducirá la demanda de ambos productos. Por desgracia, dicho consenso se esfuma cuando, en vez de hablar de “impuestos al pecado” hablamos de tributos aplicados a otros ámbitos o actividades. Así, cuando se piden tasas “a la riqueza”, “a la renta”, “a la inversión” o “al ahorro”, el consenso cambia por completo. De repente, se espera que subir la la fiscalidad aplicada a dichos campos no suponga un deterioro del panorama económico.
“Menos libertad económica en España”Vale la pena recordar que las Administraciones Públicas españolas han multiplicado sus normas de un modo tan pronunciado que los boletines oficiales del Estado incluyen más de 100.000 regulaciones y acumulan más de un millón de páginas. Los dictados de la Comisión Europea, por ejemplo, ocupan 50.000 páginas oficiales, cifra muy elevada sin duda, pero mucho más modesta que la registrada en España.
Como escribió Carlos Rodríguez Braun en su imprescindible colección de ensayos “Economía de los no economistas”, la historia de la libertad de horarios comerciales en España ha estado marcada, desde hace más de 30 años, por una continua tensión entre avances y retrocesos. Un buen ejemplo lo encontramos en el Real Decreto 3/1976, que ampliaba la jornada empresarial hasta las 70 horas semanales… pero sujetaba dicho cambio a todo tipo de procesos burocráticos.
“Sobre la destitución de Fernando Lugo““Se ha vuelto políticamente correcto tildar a casi cualquier remoción de un presidente como un “golpe de Estado”. Solo de esta manera se explica la reacción impulsiva de los medios, de gobiernos y de organizaciones internacionales ante la destitución de Lugo en Paraguay. La otra cara de esta corrección política es que cuando un presidente violenta el orden constitucional, todos los anteriormente mencionados guardan un silencio sepulcral”. Esta reflexión, firmada por Gabriela Calderón de Burgos, ilustra la mayúscula hipocresía reinante entre buena parte de los líderes latinoamericanos a la hora de analizar lo ocurrido en Paraguay.
“Krugman el bromista“
Tocaba hablar de política monetaria, por lo que pregunté a Krugman por una afirmación que hizo en 2002: ”Para combatir la recesión (…) Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria con la que reemplazar la burbuja del NASDAQ”. El columnista del New York Times pretendió pasar de puntillas por el asunto y afirmó que “estaba bromeando” cuando hizo tal sugerencia… pero, la hemeroteca es traicionera con quienes cambian de criterio.
“La Unión Europea no es Europa“
La construcción institucional que ha articulado el proceso de integración comunitario tiene virtudes, pero también defectos. Subrayar los segundos no supone ningún tipo de sentimiento nacionalista: de hecho, es un ejercicio de responsabilidad. Por eso, recordemos siempre que la Unión Europea no es sinónimo de Europa, pero sí una institución a la que debemos vigilar con mucha atención.
“Thatcher ante la enésima cumbre para salvar el euro“
Que la fiebre federalista imperante en Bruselas no nos contagie: hay muchas formas de entender la Unión Europea y no todas pasan por aumentar los poderes de las instituciones comunitarias. De hecho, no faltan en el viejo continente quienes apuestan por un enfoque diferente, en línea con una rica tradición intergubernamental que reivindica otra forma de entender el proyecto europeo.
Ante este panorama, difícilmente podemos aceptar que esta crisis tenga algo que ver con el capitalismo, tal y como profetizan numerosos gurús e intelectuales. Un relato así obvia el efecto devastador que ha tenido esta gran burbuja crediticia que, alimentando un sector financiero sobredimensionado y cebando un Estado del Bienestar inviable, ha creado graves desajustes en las economías de medio mundo. Es, por lo tanto, hora de asumir que, del mismo modo que parte del sistema financiero se vino abajo por las hipotecas subprime, también será necesario asumir que las promesas del populismo del bienestar eran, en muchos casos, un cheque sin fondos.