El gobierno de David Cameron es de los pocos que ha limitado el crecimiento del gasto público, frenando la preocupante tendencia que heredó de Gordon Brown. Sin embargo, sus presupuestos no van a bajar el gasto público, sino que lo congelarán durante el resto de la legislatura.
Cierto es que esta decisión del gobierno tory mejora las políticas aplicadas por otros países europeos, y cierto es que el Ejecutivo de Cameron ha planteado ciertas iniciativas de corte liberal desde su llegada al poder. Sin embargo, la gráfica demuestra que Gran Bretaña no está apostando por la austeridad presupuestaria de forma comprometida, lo que debería invitar al partido antes liderado por Margaret Thatcher a una reflexión sobre los próximos pasos a tomar.


