Diego Sánchez de la Cruz

Análisis en clave liberal sobre política y economía | Libertarian analysis of politics and economics | Twitter @diegodelacruz

No intervenir en Libia

| 5 Comentarios

Personalmente, creo que el principio de no intervención debe ser el ancla moral que guíe toda política exterior. Como afirmó Thomas Jefferson, nada mejor que “paz, comercio, y amistad honesta con todas las naciones” para conducir las Relaciones Internacionales de un país.

Eso sí: la teoría siempre es más fácil que la práctica. En el caso de Libia, ¿qué debemos exigirle a los gobiernos de Occidente? ¿Una intervención limitada o una aplicación fiel del ideal de no intervención?

Creo que la segunda opción es la más apropiada. La represión del gobierno libio no es justificable según ningún criterio razonable, pero tampoco eso convierte la intervención en una obligación. Esto no significa que Occidente olvide sus deberes morales con Libia. Al contrario, después de décadas de apoyo, ambivalencia y/o legitimación del régimen de Gaddafi, muchos políticos deberían sentir vergüenza al respecto.

Sin embargo, la obligación de Occidente con Libia no puede extenderse hacia el extremo de apoyar una intervención militar destinada a remover a Gaddafi del poder. He intentado tocar tres teclas diferentes del piano de las Relaciones Internacionales para ofrecer una valoración aplicable a tres diferentes argumentaciones. Son las siguientes:

- En primer lugar, porque desde un enfoque moral, debemos entender que el “precio” de la lucha por la libertad, por elevado que sea, debe ser asumido por el pueblo libio. Éste tendrá que seguir el mismo camino de Túnez o Egipto y demostrar que su suma de voluntades individuales es suficiente para superar la tiranía. Puede sonar doloroso, pero tampoco fue fácil la llegada de la democracia a ningún otro país.
- En segundo lugar, porque desde un enfoque realista, debemos reconocer que la historia demuestra en muchos casos que el “blow-back” alimentado por experimentos militares similares en el pasado fomentará ciclos de violencia y fundamentalismo en la región.
- En tercer lugar, porque tampoco un enfoque legalista haría que esta operación fuese aceptable, al menos ahora mismo. Sin ir más lejos, en palabras del Ministerio de Defensa español, la Constitución asigna a las Fuerzas Armadas la misión de “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Si dicho mandato se convierte en una tarea internacional, el foro apropiado para conducirlo según leyes internacionales sería el de las organizaciones globales. Hasta la fecha, ni la OTAN, ni la ONU, ni la Unión Europea han optado por llamar a este tipo de acciones.

Siguiendo estos tres enfoques, creo que la comunidad internacional debe resistir la tentación de una intervención que ni siquiera garantiza el triunfo de la libertad a corto, medio o largo plazo.

Comprendo cualquier petición de una intervención limitada. En concreto, las llamadas a restringir el espacio aéreo me parecen las más acertadas desde un punto de vista estratégico-militar. Algunos expertos egipcios han sugerido incluso que debería ser el Ejército de su país, y no el de EEUU o los países europeos, el encargado de esa tarea.

Pero nuestra preocupación por estos aspectos debe ser otra.

Defendamos a diario el fin de los fallidos programas de Ayuda al Desarrollo. Abracemos el libre comercio y pidamos sin cesar el fin de los aranceles y el proteccionismo que cortan el desarrollo de países como el que centra este debate. Neguemos la legitimidad de los gobiernos que opriman los anhelos de libertad en todo el mundo. Y sobre todo, vivamos libremente, exigiendo a diario un área de crecimiento individual más y más amplia. De esa forma, nuestro ejemplo inspirará a los millones de personas que sufren gobiernos tiránicos en todo el mundo. Será con la fuerza del ejemplo con la que mejor defenderemos nuestro ideal.

Recomiendo encarecidamente consultar las notas que han escrito Luis I. Gómez, Jorge Valín e Israelem en sus respectivas bitácoras. Hagan click en sus nombres para visitar los textos.

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Autor: diegosanchezdelacruz

Nací en Santiago de Compostela, donde estudié en el Colegio Manuel Peleteiro. Durante mi paso por la Educación Secundaria y el Bachillerato participé en programas internacionales de intercambio en países como Escocia, Alemania o Inglaterra. Con 18 años fundé mi propia empresa dedicada a la asesoría de comunicación y gestión. Tras años de experiencia como emprendedor, he continuado mi carrera profesional en el ámbito de la comunicación digital, trabajando para diferentes compañías multinacionales españolas. Los equipos de trabajo en los que he desempeñado estas funciones han recibido diferentes reconocimientos y premios nacionales e internacionales. Entre 2010 y 2011 completé el Máster en Relaciones Internacionales del Instituto de Empresa (IE Business School). Soy Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Antonio de Nebrija. Cursé mi tercer año universitario como estudiante internacional en la Universidad de San Diego SDSU en California, Estados Unidos. Posteriormente completé el Postgrado de Comunicación Política y Dirección de Campañas Electorales por la Universidad Pontificia Comillas ICADE, así como el Seminario de Comunicación Política y Electoral 2009 organizado por la George Washington University. He participado regularmente como analista en diferentes medios de comunicación. Actualmente soy analista del Grupo Libertad Digital, dentro de su sección de Economía Libre Mercado. Además, soy columnista del Instituto de Empresa (IE Business School) en su web de Relaciones Internacionales. Con anterioridad he escrito para medios como El Correo Gallego o webs como Actibva, del Banco BBVA. En televisión he participado en programas informativos y de debate de caneles como 13TV, Discovery Max, LDTV… En radio, mis colaboraciones se han desarrollado en esRadio y Cadena Cope. Soy miembro del Instituto Juan de Mariana.

5 pensamientos en “No intervenir en Libia

  1. Muy buen comentario, Diego.

    Yo apunto una más que ya he mantenido en el sitio de Luis: la libertad sólo se valora en su justa medida cuando se conquista por los propios medios, con el propio esfuerzo y con el propio sacrificio.

    Toda la ayuda que se le pueda dar se debe reducir a facilitar el reconocimiento internacional a aquellas corrientes que busquen garantizar la democracia y la libertad y, como tu bien dices, dejar de contemporizar con dictadores y afearles continuamente su conducta.

    El caso de China y los países del Golfo… no cuentan. Je, ¿verdad ZP?

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